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El Mencho: ¿Dejavú Sangriento? Helicópteros Caídos y Jalisco en Llamas

Ambos episodios, separados por más de una década, quedaron unidos por el mismo objetivo y por elementos en común

El Mencho: ¿Dejavú Sangriento? Helicópteros Caídos y Jalisco en Llamas

La reciente muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha desatado una ola de violencia y, de manera inquietante, ha revivido recuerdos de un operativo fallido similar ocurrido hace más de una década. El operativo del 22 de febrero, que culminó con el abatimiento del capo, estuvo marcado por un ataque a un helicóptero militar, un eco escalofriante de los eventos del 1 de mayo de 2015, durante la llamada “Operación Jalisco”.

La Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) informó en conferencia de prensa desde Palacio Nacional que durante el operativo en Tapalpa, Jalisco, elementos de las Fuerzas Armadas fueron objeto de fuego hostil que impactó en un helicóptero, forzándolo a realizar un aterrizaje de emergencia. Aunque no se han revelado detalles específicos sobre las consecuencias del incidente, la similitud con el derribo de 2015 ha generado preocupación y un análisis profundo sobre las tácticas del CJNG y la vulnerabilidad de las fuerzas de seguridad mexicanas.

En 2015, el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto lanzó una ofensiva a gran escala para capturar a “El Mencho”. La operación, coordinada entre diversas fuerzas federales, desencadenó una respuesta violenta y coordinada por parte del CJNG, que desplegó una estrategia de caos y terror en decenas de municipios de Jalisco. La táctica incluyó bloqueos de carreteras, incendios de vehículos y ataques armados contra instalaciones gubernamentales y fuerzas de seguridad.

El punto álgido de la violencia se produjo en Villa Purificación, donde un helicóptero de la SEDENA fue derribado por un lanzacohetes RPG de fabricación rusa. La aeronave transportaba a 18 personas: cinco tripulantes, 11 militares y dos agentes de la Policía Federal. El ataque resultó en la muerte y heridas de elementos castrenses, sumiendo a las fuerzas de seguridad en un clima de luto y frustración.

La repetición de la táctica de atacar helicópteros militares, separadas por más de una década, sugiere una estrategia deliberada por parte del CJNG para neutralizar la superioridad aérea de las fuerzas de seguridad. El uso de armas sofisticadas como los lanzacohetes RPG demuestra la capacidad financiera y logística del cártel, así como su disposición a utilizar la violencia extrema para proteger a su líder y mantener el control territorial.

Además del ataque aéreo, la reacción del CJNG ante el intento de captura de “El Mencho” en ambos operativos ha sido notablemente similar. En 2015 y en el reciente operativo, el cártel respondió con una ola de violencia que incluyó la quema de vehículos y el bloqueo de carreteras, buscando paralizar la actividad económica y generar un clima de inseguridad generalizada. Esta táctica tiene como objetivo desviar la atención de las fuerzas de seguridad, dificultar su movimiento y sembrar el pánico entre la población civil.

La muerte de “El Mencho” representa un golpe significativo para el CJNG, pero no significa la desarticulación completa del cártel. La organización criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación y resiliencia, y es probable que surjan nuevos líderes para ocupar el vacío dejado por su fundador. La estructura descentralizada del CJNG, con células operativas independientes, dificulta su erradicación completa.

El gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha expresado sus condolencias a las familias de los elementos fallecidos y ha reafirmado su compromiso de combatir la delincuencia organizada. Sin embargo, la repetición de los eventos de 2015 plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias actuales y la necesidad de revisar los protocolos de seguridad para proteger a las fuerzas de seguridad y a la población civil.

Expertos en seguridad señalan que es crucial fortalecer la inteligencia y la coordinación entre las diferentes agencias de seguridad, así como invertir en tecnología y capacitación para contrarrestar las tácticas cada vez más sofisticadas de los cárteles. También es fundamental abordar las causas estructurales de la violencia, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades, para prevenir la entrada de jóvenes a la delincuencia organizada.

El abatimiento de “El Mencho” podría desencadenar una lucha interna por el control del CJNG, lo que podría intensificar la violencia en las próximas semanas y meses. Las autoridades deben estar preparadas para enfrentar esta eventualidad y redoblar los esfuerzos para garantizar la seguridad de la población.

La historia se repite, con un costo humano inaceptable. La caída de “El Mencho” no es el final del camino, sino un nuevo capítulo en la lucha contra el narcotráfico en México. La sombra del helicóptero derribado en 2015 se cierne sobre el presente, recordándonos que la batalla contra el crimen organizado es una tarea compleja y prolongada que requiere un enfoque integral y una determinación inquebrantable. La memoria de los caídos exige justicia y un futuro más seguro para México.

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