El presidente del Congreso Nacional de Honduras, Tomás Zambrano, ha puesto en marcha una medida disciplinaria sin precedentes que busca mejorar la asistencia de los diputados y, al mismo tiempo, contribuir a la reparación de centros educativos en todo el país. La iniciativa, anunciada al inicio de su mandato, consiste en la deducción del salario diario de aquellos legisladores que lleguen tarde o no asistan a las sesiones plenarias. El dinero así recaudado será destinado a financiar proyectos de mejora en escuelas que soliciten apoyo al Congreso Nacional.
La medida se materializó durante el segundo día de sesiones del Congreso, donde varios diputados incurrieron en faltas de asistencia o retrasos. Zambrano, fiel a su palabra, ordenó a la pagaduría elaborar un informe detallado de los ausentes y advirtió que no se les abonaría el día correspondiente. Se otorgó un margen de gracia de 10 minutos para que los diputados se incorporaran a sus curules antes de las 10:30 de la mañana, pero algunos no lograron cumplir con el plazo establecido.
“Ese recurso que se les va a ir aplicando la deducción, la directiva estaría estableciendo otorgárselo a alguna escuela aquí en la capital, para poderle colaborar de ese sueldo que se les va a deducir a los compañeros diputados”, explicó Zambrano en una conferencia de prensa posterior a la sesión. “Poder trasladar ese dinero a algunas escuelas que envían solicitudes al Congreso Nacional, o sea que el compañero que falte va a colaborar en buena obra, con su día de salario”.
La iniciativa ha generado reacciones encontradas entre los diputados. Algunos han expresado su apoyo a la medida, considerándola una forma efectiva de promover la responsabilidad y el compromiso con el trabajo legislativo. Otros, sin embargo, han manifestado su inconformidad, argumentando que existen circunstancias imprevistas que pueden ocasionar retrasos o ausencias, y que la deducción salarial es una sanción desproporcionada.
La lista de diputados que no recibieron su salario por faltar a la sesión aún no ha sido publicada en su totalidad, pero fuentes internas del Congreso confirman que se trata de un número significativo de legisladores, pertenecientes a diferentes partidos políticos. La cantidad total de dinero que se espera recaudar con esta medida aún es incierta, pero se estima que podría ascender a una suma considerable, suficiente para financiar proyectos de reparación y mejora en varias escuelas de la capital y otras regiones del país.
La decisión de Zambrano ha sido ampliamente elogiada por organizaciones de la sociedad civil y activistas educativos, quienes han destacado la importancia de invertir en la educación y la necesidad de encontrar fuentes alternativas de financiamiento para mejorar la infraestructura escolar. “Es una iniciativa innovadora y valiente que demuestra el compromiso del presidente del Congreso con la educación de los niños y jóvenes hondureños”, declaró Elena Pérez, directora de la Asociación de Padres de Familia de Honduras. “Esperamos que esta medida sirva de ejemplo para otros funcionarios públicos y que se promueva una cultura de responsabilidad y compromiso con el bienestar de la comunidad”.
Sin embargo, algunos analistas políticos han cuestionado la efectividad de la medida, argumentando que se trata de una solución superficial que no aborda las causas profundas de la falta de asistencia de los diputados. “La tardanza o ausencia de los diputados puede deberse a una variedad de factores, como problemas de transporte, compromisos personales o falta de interés en el trabajo legislativo”, señaló el politólogo Ricardo Morales. “La deducción salarial puede ser una medida disuasoria, pero no garantiza que los diputados asistan a las sesiones de manera regular y responsable”.
Además, algunos expertos en derecho constitucional han planteado dudas sobre la legalidad de la medida, argumentando que la deducción salarial podría violar los derechos laborales de los diputados. “La Constitución de la República establece que los diputados tienen derecho a percibir un salario por su trabajo legislativo”, explicó la abogada constitucionalista Ana López. “La deducción salarial solo estaría justificada en casos de faltas graves o incumplimiento de obligaciones específicas, y debe estar regulada por una ley”.
A pesar de las críticas y cuestionamientos, Zambrano ha reafirmado su compromiso con la implementación de la medida y ha anunciado que se establecerán mecanismos de transparencia para garantizar que los fondos recaudados se utilicen de manera eficiente y efectiva en la reparación de las escuelas. “Queremos que los diputados sean conscientes de su responsabilidad y que entiendan que su trabajo es fundamental para el desarrollo del país”, declaró Zambrano. “Si no están dispuestos a cumplir con sus obligaciones, que al menos su falta de compromiso se traduzca en una contribución positiva para la educación de nuestros niños”.
La iniciativa de Zambrano ha generado un debate nacional sobre la importancia de la responsabilidad y el compromiso de los funcionarios públicos, así como sobre la necesidad de encontrar soluciones creativas para financiar la educación en Honduras. Se espera que esta medida tenga un impacto positivo en la asistencia de los diputados y que contribuya a mejorar la infraestructura escolar en todo el país. El Congreso Nacional ha abierto una línea de comunicación para que las escuelas interesadas presenten sus solicitudes de financiamiento, y se espera que en las próximas semanas se anuncien los primeros proyectos que serán beneficiados con los fondos recaudados. La medida, sin duda, marca un precedente en la historia del Congreso Nacional de Honduras y podría ser replicada en otros países de la región.


