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Maritain en el Exilio: Revelaciones de un Filósofo Contra el Mal

Abordan desde el análisis del anticristianismo nacionalsocialista a las opiniones sobre el antisemitismo de los católicos estadounidenses. Tras ser publicados en Francia los cuadernos escritos por el filósofo Jacques Maritain en...

Maritain en el Exilio: Revelaciones de un Filósofo Contra el Mal

Los cuadernos recientemente publicados del filósofo Jacques Maritain, escritos durante su exilio en Estados Unidos en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, ofrecen una ventana fascinante a la mente de un pensador profundamente preocupado por el destino de Europa y el futuro del cristianismo. Reseñados por Lorenzo Fazzini en el portal Avvenire, estos documentos revelan la aguda lucidez de Maritain al analizar el anticristianismo inherente al nacionalsocialismo y su sorprendente crítica al antisemitismo latente en algunos círculos católicos estadounidenses. Los cuadernos, titulados “30, Fifth Avenue. Carnets de guerre. Tome I 1939-1942”, no solo documentan los acontecimientos históricos de la época, sino que también exponen las angustias personales y las convicciones filosóficas de Maritain y su esposa Raïssa.

El 12 de septiembre de 1939, apenas unos días después de la invasión de Polonia, Maritain ya proclamaba con firmeza: “Hitler no triunfará”. Una afirmación audaz, considerando el panorama sombrío de la época, pero que refleja una profunda comprensión de la naturaleza del régimen nazi. A medida que Europa se hundía en el caos, Maritain previó la necesidad de una remodelación estructural del continente, anticipando la eventual adopción de una estructura federal. Sus diarios registran la angustia de ver a Francia caer bajo la ocupación nazi y la preocupación por la seguridad de sus colegas intelectuales, como Julien Green, a quien temía que fuera entregado a las autoridades alemanas.

La publicación de estos cuadernos revela la constante vigilancia a la que Maritain estuvo sometido por la Gestapo, que registró su casa en París en busca de información comprometedora. Este hecho subraya la percepción del régimen nazi de Maritain como una amenaza intelectual. Sin embargo, a pesar del peligro, Maritain continuó su labor de resistencia activa desde el exilio, impartiendo conferencias en universidades de todo el mundo y participando en un intenso debate intelectual sobre el futuro de Europa.

Uno de los aspectos más destacados de los cuadernos es la aguda crítica de Maritain al pacto Ribbentrop-Molotov de 1939. El filósofo lo consideró un acontecimiento “apocalíptico” que revelaba la profunda afinidad entre el nazismo y el comunismo, ambos regímenes que consideraba inherentemente luciferinos. En una carta a Francis McMahon, el 26 de junio de 1941, Maritain argumentó que tanto el nazismo como el comunismo eran “dos formas diferentes del mismo mal radical”, y que el nazismo era, en ese momento, el enemigo más peligroso del cristianismo.

Esta convicción lo llevó a defender la ayuda al pueblo ruso en su lucha contra la Alemania nazi, argumentando que era una cuestión de “sentido común” y una oportunidad para liberar a Rusia tanto de la esclavitud comunista como de la nazi. Esta postura, sin embargo, lo distanció de algunas jerarquías eclesiásticas que, en su opinión, no comprendían la verdadera naturaleza de la amenaza nazi. Maritain criticó duramente a aquellos teólogos que lo consideraban “sospechoso” y que lo condenaban sin leer sus obras.

Los cuadernos también ofrecen una visión íntima de la vida social y cultural de Maritain en Nueva York. Su casa se convirtió en un punto de encuentro para intelectuales y artistas exiliados, como Dorothy Day, fundadora del movimiento Catholic Worker, y Marc Chagall, el célebre pintor judío. La hospitalidad que Maritain brindó a Chagall, ayudándolo a escapar de la persecución nazi, es un testimonio de su compromiso con la justicia y la solidaridad humana.

Sin embargo, Maritain no dudó en criticar duramente a los católicos estadounidenses que simpatizaban con el sacerdote antisemita Charles Coughlin. Consideraba que esta simpatía era una traición a la misión de la Iglesia y que sería “pagada caro”. Su crítica al antisemitismo, tanto en Estados Unidos como en Europa, demuestra su firme compromiso con los valores cristianos de la justicia y la igualdad.

En sus diarios, Maritain también reflexiona sobre la posible influencia de factores biológicos en el comportamiento de los soldados alemanes, sugiriendo que podrían haber sido “drogados” por sus jefes para aumentar su ferocidad en la batalla. Esta observación, aunque especulativa, revela su interés por comprender las causas profundas de la violencia y la barbarie.

A pesar de la oscuridad de la época, Maritain mantuvo una profunda esperanza en el futuro de Europa. Creía que la guerra y la masacre nazi-soviética darían lugar a un cristianismo renovado, más fuerte y más comprometido con los valores del Evangelio. En una anotación del 12 de septiembre de 1940, escribió: “La salvación de Europa ha comenzado”. Estaba convencido de que la resistencia de Francia e Inglaterra a la agresión hitleriana era una señal de esta salvación, y que la civilización occidental se salvaría a sí misma al defender los principios de la libertad y el respeto a la dignidad humana.

Los cuadernos de Jacques Maritain son un documento histórico de incalculable valor. Ofrecen una visión única de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de un intelectual comprometido con la defensa de la verdad y la justicia. Su análisis del anticristianismo nazi, su crítica al antisemitismo y su visión de un cristianismo renovado siguen siendo relevantes en la actualidad, en un mundo aún marcado por la violencia, la intolerancia y la injusticia. La publicación de estos cuadernos es un recordatorio de la importancia de la reflexión intelectual y del compromiso moral en la lucha contra el mal.

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