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¡Nueva Carrera Espacial! EE.UU. y China enfrascan batalla por la Luna

Estados Unidos y China tienen la vista puesta en el satélite natural de la Tierra como el principal objetivo de sus programas espaciales en este momento.

¡Nueva Carrera Espacial! EE.UU. y China enfrascan batalla por la Luna

Estados Unidos y China han reavivado una rivalidad que evoca los días de la Guerra Fría, esta vez con la Luna como premio. Ambos países compiten por establecer una presencia duradera en nuestro satélite natural, marcando el inicio de una nueva era en la exploración espacial, impulsada por ambiciones económicas, científicas y estratégicas. Esta carrera espacial del siglo XXI se desarrolla en un contexto crucial: el fin de la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2030, un símbolo de cooperación internacional que podría dar paso a una nueva dinámica de competencia.

La EEI, como señala Lionel Suchet, director general delegado del Centro Nacional francés de Estudios Espaciales (CNES), representó un cambio significativo en la historia de los vuelos espaciales. Mientras que la carrera espacial original entre Estados Unidos y la Unión Soviética se caracterizó por enfoques distintos – vuelos de larga duración para los rusos y alunizajes para los estadounidenses – la EEI fomentó la colaboración. Sin embargo, con su inminente finalización, la competencia por el acceso y el control del espacio exterior se intensifica.

La Luna se ha convertido en un punto de paso esencial para futuras misiones a Marte, el objetivo más ambicioso de ambas potencias. Servir como banco de pruebas para tecnologías, trajes espaciales y sistemas energéticos es crucial antes de emprender el viaje interplanetario. En este sentido, la misión Artemis de la NASA representa un paso fundamental.

Originalmente programada para el 8 de febrero, la misión Artemis 2 ha sido pospuesta hasta marzo debido a una fuga de combustible detectada durante una prueba. Esta misión, que no implica un alunizaje sino un vuelo alrededor de la Luna, marcará el regreso de astronautas a las cercanías de nuestro satélite por primera vez en más de 50 años. La tripulación estará compuesta por tres estadounidenses – Reid Weisman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch – y un astronauta canadiense, Jeremy Hansen, como especialistas de misión. La misión tendrá una duración de diez días y despegará desde el Complejo de Lanzamientos 39B del Centro Espacial Kennedy.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha enfatizado la importancia de Artemis 2 como un preludio para el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, un objetivo impulsado por el expresidente Donald Trump. Isaacman ha declarado que Estados Unidos regresará a la Luna antes que China y establecerá una presencia sostenible allí.

El programa Artemis cuenta con la participación de la Agencia Espacial Europea (ESA), que ha construido la cápsula Orion y proporcionará elementos para la estación lunar que orbitará alrededor de la Luna. En noviembre, la ESA seleccionó a tres astronautas europeos – un alemán, un francés y un italiano – para participar en las próximas misiones Artemis.

Además de la ESA, el programa Artemis también involucra a actores privados, como SpaceX, la empresa de Elon Musk, que juega un papel crucial en el desarrollo y la ejecución de la misión. Sin embargo, SpaceX podría enfrentar competencia en las fases futuras del programa. La NASA ha abierto licitaciones para la tercera fase de Artemis, y Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos, está lista para competir con SpaceX. De hecho, Blue Origin ha pausado temporalmente sus vuelos de turismo espacial para concentrar sus recursos en sus ambiciones lunares, habiendo ya asegurado un contrato multimillonario para la quinta misión del programa Artemis.

Mientras Estados Unidos avanza con Artemis, China no se queda atrás. Beijing planea enviar su sonda Chang'e 7 para explorar el polo sur de la Luna en 2026, y continúa con las pruebas de su nave espacial tripulada Mengzhou. El portavoz de la Agencia Espacial de Misiones Tripuladas (AEMT) de China, Zhang Jingbo, ha asegurado que los preparativos para el programa de exploración lunar tripulada avanzan sin contratiempos, con el objetivo de lograr un alunizaje con astronautas antes de 2030.

Zhang Jingbo ha detallado que el cohete Larga Marcha-10, la nave tripulada Mengzhou, el módulo lunar Lanyue, el traje espacial Wangyu y el vehículo de exploración Tansuo han completado las tareas fundamentales de la fase de prototipos inicial. Además, los sistemas de lanzamiento, control y recuperación están progresando a buen ritmo. Se han realizado con éxito pruebas clave, como la prueba del sistema de propulsión de la segunda etapa del Larga Marcha-10 y la prueba de escape a altitud cero de la nave Mengzhou.

China ha logrado avances significativos en su programa espacial en los últimos años, incluyendo el alunizaje de la sonda Chang'e 4 en la cara oculta de la Luna y la llegada a Marte con la misión Tianwen-1. Además, Beijing planea construir una base científica en el polo sur lunar en colaboración con otros países.

La nueva carrera espacial entre Estados Unidos y China no solo representa un desafío tecnológico y científico, sino también una manifestación de la competencia geopolítica global. El control del espacio exterior se ha convertido en un factor estratégico clave, con implicaciones para la seguridad nacional, la economía y la influencia internacional. La Luna, como primer paso hacia Marte y más allá, se ha convertido en el escenario de esta nueva contienda, donde la innovación, la inversión y la colaboración serán cruciales para determinar quién liderará el futuro de la exploración espacial. La finalización de la EEI y el auge de actores privados como SpaceX y Blue Origin añaden complejidad a este panorama, sugiriendo que la próxima era espacial será tan dinámica y competitiva como la que la precedió.

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