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Las redes sociales estallaron esta semana tras la histórica presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LXI, marcando un hito como el primer artista latino en encabezar el espectáculo. Sin embargo, la atención no se centró únicamente en el “Conejo Malo”, sino también en aquellos que, de manera inesperada, se convirtieron en parte integral del show: los extras disfrazados de arbustos. Una joven, Ivanna Almonte, ha revelado detalles sorprendentes sobre su experiencia y, lo que ha generado mayor revuelo, la considerable suma de dinero que recibió por su participación.
Almonte, a través de su cuenta de TikTok, respondió a la curiosidad generalizada sobre la compensación económica por “ser un arbusto” en el escenario del Super Bowl. Su testimonio ha desvelado un proceso de selección riguroso, exigentes ensayos y una remuneración que, aunque no millonaria, ha captado la atención de miles de usuarios en línea.
La compañía encargada de reclutar a los extras para eventos de la magnitud del Super Bowl es ‘Backlit’. Según Almonte, el proceso de selección fue bastante misterioso. Los aspirantes eran seleccionados sin conocer la naturaleza específica de su rol en el espectáculo, solo sabiendo que participarían como extras en la presentación. Este factor de incertidumbre añadió un elemento de sorpresa y emoción al proceso.
Los requisitos para el casting eran estrictos. Los postulantes debían medir al menos 1.70 metros de altura y demostrar una excelente condición física. La razón detrás de estos requisitos era la necesidad de que los extras pudieran desplazarse rápidamente por todo el campo de juego, formando los bosques escenográficos que acompañaron la actuación de Bad Bunny. La agilidad y la resistencia física eran cruciales para mantener la fluidez y el impacto visual del espectáculo.
El proceso de selección se inició un mes antes del Super Bowl, y Almonte fue una de las 4,000 personas seleccionadas entre más de 40,000 aspirantes. La competencia fue feroz, y la joven admitió que al menos 500 personas abandonaron el trabajo antes del show, posiblemente debido a la intensidad de los ensayos y las exigencias físicas.
“Para formar parte del medio tiempo, tienes que tener dos semanas disponibles para ir a ensayos,” explicó Almonte. “Que te seleccionen es literalmente una lotería, porque no hay límite de edad. Entre los que participaron este año había personas de 38 hasta 55 años y más.” Esta diversidad de edades demuestra que el Super Bowl, como espectáculo masivo, busca incluir a personas de diferentes generaciones, creando un ambiente inclusivo y representativo.
La participación no se limitó a un solo día de trabajo. Los extras debieron asistir a numerosos ensayos previos a la presentación, lo que requirió un compromiso significativo de tiempo y energía. Durante estos ensayos, se les exigió demostrar una condición física óptima para garantizar que el espectáculo fuera impecable. La precisión en los movimientos y la sincronización eran fundamentales para crear la ilusión de un bosque en movimiento.
Finalmente, la revelación más comentada fue la remuneración. Ivanna Almonte reveló que se les pagó $18 por hora de trabajo. Considerando que cada participante trabajó alrededor de 70 horas entre ensayos y la presentación final, el ingreso total aproximado para cada “arbusto” fue de $1,309. Si bien esta cifra puede no ser exorbitante, ha generado un gran interés en las redes sociales, ya que muchos aspiran a participar en un evento de tal magnitud y obtener una ganancia considerable.
La historia de Ivanna Almonte y sus compañeros “árboles” ha puesto de relieve el trabajo detrás de escena que hace posible un espectáculo del Super Bowl. A menudo, el público solo ve el resultado final, la brillantez de la actuación principal, pero ignora el esfuerzo y la dedicación de todos aquellos que contribuyen a crear la magia en el escenario.
El caso de los extras del Super Bowl de Bad Bunny ha desatado un debate sobre la compensación justa para los trabajadores de eventos masivos. Si bien $18 por hora puede ser un salario decente en algunos contextos, muchos argumentan que, dada la magnitud del evento y la exigencia física del trabajo, la remuneración podría ser mayor.
La viralización de la historia también ha inspirado a muchos a postularse para futuros eventos similares. La posibilidad de formar parte de un espectáculo de renombre mundial y obtener una ganancia económica, aunque modesta, es un atractivo considerable para aquellos que buscan una experiencia única y una oportunidad de generar ingresos adicionales.
En resumen, la experiencia de Ivanna Almonte como “arbusto” en el Super Bowl de Bad Bunny ha revelado un lado poco conocido de la industria del entretenimiento, destacando el trabajo arduo, la dedicación y la compensación económica de aquellos que contribuyen a crear los espectáculos que cautivan a millones de personas en todo el mundo. La historia ha resonado en las redes sociales, generando un debate sobre la valoración del trabajo en eventos masivos y la posibilidad de que más personas puedan participar en experiencias similares.


