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Marianela Núñez: El secreto de la bailarina argentina que desafía el tiempo en el Royal Ballet

Ingresó al Royal Ballet de Londres en 1998 y se convirtió en primera bailarina de la compañía británica en 2002.

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Marianela Núñez: El secreto de la bailarina argentina que desafía el tiempo en el Royal Ballet
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Marianela Núñez, la primera bailarina del Royal Ballet, encarna la fusión perfecta entre la pasión argentina y la excelencia británica. Desde sus inicios en el Teatro Colón hasta alcanzar la cima en Londres, la artista ha transformado la danza en un fenómeno social, manteniendo un vínculo inquebrantable con sus raíces mientras domina uno de los escenarios más prestigiosos del mundo. A sus 44 años, Núñez desafía los tiempos habituales del retiro gracias a una disciplina férrea y un cuidado consciente de su salud física y emocional. Su madurez artística se refleja en proyectos como Marianela Timeless y su reciente reconocimiento con la Orden del Imperio Británico otorgada por el rey Carlos III. Lejos de pensar en el final, la bailarina se prepara para regresar al Teatro Colón con El Cascanueces. Con la mente y el cuerpo en equilibrio, su único objetivo actual es seguir bailando, consolidando un legado que democratiza el ballet y sigue inspirando a nuevas generaciones.

Marianela Núñez, conocida afectuosamente como “Nela” en su tierra natal, ingresa a la sala de ensayo Frederick Ashton del Royal Opera House de Londres vistiendo una camiseta rosa de Lionel Messi. Sin embargo, al cruzar el umbral, se despoja de la prenda con el mismo cuidado y meticulosidad con que ajusta las cintas de sus zapatillas de punta. Este gesto resume la dualidad de una mujer que, siendo la primera bailarina del Royal Ballet, mantiene un vínculo inquebrantable con sus raíces mientras domina uno de los escenarios más prestigiosos del mundo.

Nacida en Buenos Aires en 1982, el camino de Núñez hacia la excelencia comenzó a los tres años, cuando su madre la llevó a un estudio de ballet en la ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires. Para ella, ese inicio fue como un "pegamento" que la unió para siempre a la danza. A los seis años, su talento la llevó a ingresar a la escuela del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde comenzó a pulir la técnica que, diez años más tarde, le abriría las puertas del Royal Ballet.

Hoy, con 44 años y casi tres décadas de trayectoria en la compañía de sus sueños, Marianela se siente más vigente que nunca. En una disciplina donde el dominio absoluto del cuerpo es la norma y muchos bailarines comienzan a considerar el retiro al alcanzar su edad, ella trabaja diariamente para prolongar su camino. “Nunca imaginé que, con casi 30 años de carrera, me sentiría tan plena”, confiesa la artista, quien se prepara para el estreno de "Marianela Timeless" en Londres, una obra que presentará una selección especial de su repertorio.

La clave de su longevidad artística reside en una disciplina férrea y una gestión consciente de su salud física. Marianela describe su cuerpo como su “herramienta de trabajo” y afirma que tiene la responsabilidad de cuidarlo a diario. Su rutina comienza cada mañana con clases de pilates, complementadas con sesiones de fisioterapia y una alimentación cuidada. Para la bailarina, es fundamental que el cuerpo esté "afinadísimo" antes de subir al escenario; de lo contrario, la preocupación por la técnica o el riesgo de un golpe impedirían que ocurra la magia del arte.

Más allá de la preparación atlética, Núñez destaca la importancia de la vulnerabilidad emocional. Para ella, el ballet es el punto de encuentro entre la exigencia de un deportista de alto rendimiento y la sensibilidad de un artista. Explica que, para interpretar las historias detrás de las obras, es necesario abrirse emocionalmente. Esta apertura se refleja en su personalidad, mostrándose como una mujer carismática que ríe, se conmueve y reflexiona abiertamente sobre su profesión.

Su trayectoria en el Royal Ballet comenzó en 1998, cuando llegó a Inglaterra con solo 16 años. A los 20 ya había alcanzado el puesto de primera bailarina, cargo que sostiene desde hace dos décadas. La argentina atribuye gran parte de su éxito al entorno del Royal Ballet, destacando que se ha sentido cuidada física, emocional y psicológicamente. Asimismo, ha absorbido el distintivo estilo inglés, caracterizado por la precisión en el trabajo de pies, la musicalidad y los "port de bras" (movimientos de brazos).

En Argentina, el impacto de su carrera ha trascendido lo artístico para convertirse en un fenómeno social apodado como la “Nelamanía”. El público argentino la ve como una referencia para las nuevas generaciones y alguien que ha logrado democratizar el acceso al universo del ballet. Esta conexión es tan fuerte que, al finalizar sus funciones, los seguidores hacen guardia para saludarla o intentar conseguir sus zapatillas de punta. Marianela, por su parte, valora este apoyo calificándolo como "verdadero" y "muy humano".

Su compromiso con sus orígenes se mantiene intacto, regresando siempre que puede al Teatro Colón. De hecho, la institución ha confirmado que en diciembre se presentará en dicho escenario para interpretar “El cascanueces”, uno de los ballets más tradicionales de la temporada navideña.

El reconocimiento a su trayectoria ha cruzado fronteras y niveles jerárquicos. A principios de 2025, Marianela recibió de manos del rey Carlos III la Orden del Imperio Británico por su “servicio a la danza”, en una ceremonia en el Castillo de Windsor donde, en un guiño a su identidad, sonó el tango “Por una cabeza” de Carlos Gardel.

A pesar de los honores y la cima alcanzada, la bailarina no contempla el retiro. Se enfoca en disfrutar de su madurez artística, sintiendo que su mente y su cuerpo están en equilibrio. Ante la incertidumbre del futuro, su respuesta es simple y contundente: “Bailar, bailar y bailar”.

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