Santos, São Paulo – La Policía Civil de Santos desmanteló un sofisticado esquema de estafas que prometía soluciones milagrosas en el amor y la salud, generando pérdidas por al menos 150 mil reales. La investigación, iniciada el 8 de diciembre por el 7º Distrito Policial, se desencadenó tras la denuncia de un anciano de 77 años, víctima de las promesas de curación espiritual ofrecidas por una mujer que se hacía llamar Lúcia.
El modus operandi de la estafadora era particularmente insidioso. Lúcia realizaba sesiones de “atención” donde, según el relato del denunciante y otros posibles afectados, empleaba discursos míticos y ejercía presiones psicológicas para obtener pagos. La justificación para estas exigencias financieras era siempre la misma: “las entidades lo pedían”. La policía, tras obtener autorización judicial para acceder a los registros telefónicos y bancarios de la sospechosa, logró rastrear el flujo del dinero, descubriendo que era desviado a cuentas de terceros indicados por Lúcia.
La investigación reveló que detrás de la fachada de Lúcia se escondía Gabrielly, una joven de 19 años, hija de una persona con antecedentes penales por delitos similares de estelionato. Este dato sugiere que la estafa podría ser parte de una tradición familiar en la práctica de engaños y fraudes. La policía sospecha que Gabrielly pudo haber estado operando bajo la tutela y dirección de su progenitora, aunque esta hipótesis aún está siendo investigada.
Durante una operación de búsqueda y aprehensión realizada en el domicilio de la estafadora, las autoridades incautaron una serie de elementos que evidencian la naturaleza fraudulenta del esquema. Entre los objetos encontrados se encontraban panfletos publicitarios que promocionaban los servicios de “perito del amor”, teléfonos celulares utilizados para contactar a las víctimas, máquinas de tarjetas de crédito para procesar los pagos y, de manera sorprendente, una galinha (gallina) y un pombo (paloma).
La presencia de los animales en el lugar de la estafa levantó interrogantes sobre su posible uso en rituales o prácticas esotéricas destinadas a manipular psicológicamente a las víctimas. La policía no descarta que los animales fueran utilizados como parte de una puesta en escena para reforzar la credibilidad de las promesas de curación y éxito amoroso.
“Los animales fueron recolhidos con apoyo de la Guarda Civil Municipal y entregues a ONG Pombos de Santos, que assumiu os cuidados emergenciais e sanitários”, informó la policía en un comunicado oficial emitido por el Deinter 6 (Departamento de Polícia Judiciária de São Paulo Interior). La ONG Pombos de Santos, especializada en el rescate y cuidado de palomas, se encargó de brindar atención veterinaria y refugio temporal a los animales rescatados.
Gabrielly, al ser interrogada por las autoridades, optó por permanecer en silencio, negándose a responder cualquier pregunta sobre su participación en el esquema de estafas. Ante esta actitud, la joven fue formalmente indiciada por el delito de estelionato qualificado, agravado por el hecho de que la víctima era una persona de la tercera edad. La legislación brasileña establece penas más severas para los delitos cometidos contra personas vulnerables, como los ancianos.
El inquérito policial sigue en curso, ya que las autoridades sospechan que Gabrielly pudo haber estafado a un número mayor de personas. La policía ha lanzado un llamado a la comunidad para que cualquier persona que haya sido víctima de este esquema se ponga en contacto con el 7º Distrito Policial de Santos y presente su denuncia. Se insta a las posibles víctimas a proporcionar cualquier información relevante que pueda ayudar a esclarecer el caso y a identificar a otros cómplices.
La investigación ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las personas que buscan soluciones rápidas y fáciles a sus problemas emocionales y de salud. La policía advierte a la población sobre los riesgos de caer en manos de estafadores que se aprovechan de la desesperación y la fe de las personas. Se recomienda a la ciudadanía ser cautelosa ante ofertas de servicios esotéricos o de curación milagrosa, y verificar la credibilidad de los profesionales antes de realizar cualquier pago.
El caso de Santos sirve como un recordatorio de la importancia de la prevención y la denuncia de fraudes. La colaboración de la comunidad es fundamental para combatir este tipo de delitos y proteger a las personas más vulnerables. La policía se compromete a continuar investigando a fondo este caso y a llevar a los responsables ante la justicia. La esperanza es que este caso sirva como un precedente para disuadir a otros estafadores y proteger a la sociedad de sus engaños. La investigación continúa abierta y se espera que en los próximos días se revelen nuevos detalles sobre el alcance de este esquema fraudulento.


