Claire Foy, la aclamada actriz conocida por su interpretación de la Reina Isabel II en la serie The Crown, ha roto su silencio sobre una batalla de salud que mantuvo en secreto durante años. En una revelación impactante, Foy detalló su lucha contra una infección parasitaria repugnante que la afectó durante cinco años, además de una serie de problemas médicos que la hicieron cuestionar su propia supervivencia desde la infancia.
La actriz, que siempre ha mantenido un perfil relativamente bajo en cuanto a su vida personal, compartió su experiencia en el podcast Table Manners, describiendo los síntomas debilitantes y el proceso de diagnóstico. Según Foy, cree que contrajo el parásito durante un viaje a Marruecos, y la infección provocó una pérdida de peso inexplicable y un hambre constante. Seguía bajando de peso y no sabía qué pasaba. Pensaba: Me lo estoy comiendo todo . Tenía muchísima hambre , explicó. El diagnóstico, obtenido a través de un análisis de heces, fue, en sus propias palabras, qué cosa más asquerosa .
Las infecciones parasitarias, según la Clínica Cleveland, son enfermedades causadas por organismos que se alimentan de otros seres vivos y pueden manifestarse con una amplia gama de síntomas, incluyendo fiebre, fatiga, problemas intestinales, erupciones cutáneas y alteraciones neurológicas. En el caso de Foy, la infección se presentó de manera particularmente insidiosa, afectando su bienestar general y obligándola a modificar drásticamente su estilo de vida.
El tratamiento de la infección requirió una dieta estricta, con la eliminación completa de la cafeína. Para una ávida consumidora de té y café Foy admitió beber hasta 15 tazas de té y dos cafés al día esta medida representó un desafío considerable. Sin embargo, la actriz se vio obligada a renunciar a sus bebidas favoritas para evitar la necesidad de recurrir a antibióticos, que podrían haber tenido efectos secundarios indeseados. La restricción de la cafeína, según reveló, fue permanente, incluso después de que la infección fuera tratada con éxito.
Pero la lucha contra el parásito no es la única batalla de salud que Foy ha enfrentado. En una entrevista reciente con The Times, la actriz reveló una historia de problemas médicos que se remontan a su infancia. A los 13 años, fue diagnosticada con artritis juvenil, una condición que la obligó a usar muletas durante un tiempo. A los 17, se le detectó un tumor benigno detrás de un ojo, que requirió cirugía y tratamiento con esteroides.
Estos contratiempos de salud, según Foy, la dejaron con un dolor horrible y debilitante y moldearon su perspectiva sobre la vida y la muerte. El hecho de que todos estemos a punto de morir es algo en lo que simplemente no queremos pensar. Pero yo he pensado en la muerte toda mi vida , confesó. Durante su infancia, Foy llegó a creer que no superaría los 40 años, una convicción arraigada en sus repetidas experiencias con la enfermedad.
A pesar de sus preocupaciones, Foy ha seguido adelante, demostrando una resiliencia admirable. Estaba convencida de que nunca iba a pasar de los 40. He tenido muchos problemas médicos en mi vida. Pero sí, sigo aquí, y alguien me dijo una vez: La mayoría de la gente vive . Se refería a que la mayoría de la gente vive una vida bastante larga y hermosa. Bueno, no necesariamente hermosa. Pero la gente suele vivir. Eso es lo que los humanos queremos. Queremos sobrevivir, y eso es bastante tranquilizador , afirmó.
La actriz también reflexionó sobre cómo su experiencia con la mala salud ha influido en su forma de vivir. Tener mala salud no es necesariamente negativo. Puede significar ser bastante inmediato, como: ¡Viví cada día como si fuera el último! , explicó. La conciencia de su propia vulnerabilidad la impulsó a abrazar la vida con intensidad y a aprovechar cada oportunidad.
Sin embargo, Foy también admitió que esta actitud a veces se ve eclipsada por el pánico y la presión social. Como estuve enferma de joven, pensé: ¡Vamos por todo! . Y luego, más tarde, me invade el pánico, esa idea de clase media de lo que se supone que debe hacer la gente: tener hijos, llegar a cierto punto en un trabajo. Eso puede ser bastante peligroso porque uno se acostumbra a que ocurran cosas trascendentales constantemente, momentos importantes , señaló.
La revelación de Foy sobre sus problemas de salud ha generado una ola de apoyo y admiración por su valentía al compartir su historia. Su honestidad y vulnerabilidad han resonado con muchas personas que han enfrentado sus propias batallas contra la enfermedad. Al hablar abiertamente sobre sus experiencias, Foy no solo ha desafiado la imagen de perfección que a menudo se asocia con las celebridades, sino que también ha ofrecido un mensaje de esperanza y resiliencia a aquellos que luchan contra la adversidad. Su historia es un recordatorio de que incluso las personas más exitosas y aparentemente perfectas pueden enfrentar desafíos significativos y que la vulnerabilidad puede ser una fuente de fortaleza.












