Santiago de Chile – “El rincón de los muertos”, la conmovedora obra de teatro documental dirigida por Sebastián Rubio y Yanira Dávila, ha capturado la atención del Festival Internacional Teatro a Mil en Chile, consolidándose como la única representación peruana en este prestigioso encuentro de artes escénicas latinoamericanas. La obra, que ya cosechó éxitos en dos temporadas en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú (CCPUCP) en Lima, ha logrado trascender fronteras gracias a su potente narrativa y su innovadora puesta en escena.
La selección para Teatro a Mil, uno de los festivales más importantes del continente, subraya el creciente reconocimiento del teatro peruano a nivel internacional. La obra no solo es un testimonio artístico, sino también un acto de memoria y justicia frente a las heridas aún abiertas de la violencia política en Perú.
En el corazón de “El rincón de los muertos” se encuentra Ricardo Bromley, un actor y danzante de tijeras originario de Ayacucho. Bromley no interpreta un personaje, sino que reconstruye su propia historia familiar, utilizando el testimonio, el archivo documental y su propio cuerpo como un espacio de memoria. Su actuación es visceral y profundamente emotiva, llevando al público a un viaje íntimo a través de las generaciones marcadas por el conflicto.
La obra entrelaza la historia personal de Bromley con la historia de Ayacucho, una región peruana que ha sufrido intensamente la violencia política. Desde los relatos fundacionales hasta las masacres más recientes, ocurridas en mayo de 2023 durante el gobierno de Dina Boluarte, la obra traza un panorama complejo y doloroso de la historia peruana. No se evade la controversia ni se silencia el dolor, sino que se confrontan directamente las heridas del pasado y del presente.
“El rincón de los muertos” no se limita a la narración de hechos históricos. La obra combina el testimonio oral con el archivo histórico, la danza tradicional de tijeras con lenguajes escénicos contemporáneos, la música ancestral con sonidos modernos. Esta fusión de elementos crea una propuesta escénica única y poderosa, que articula la memoria política con el ritual, la tradición con la innovación.
La obra ya había sido seleccionada en 2024 para una presentación en el Festival Iberoamericano de Artes Escénicas MIRADA en São Paulo, Brasil, donde Perú fue el país homenajeado. En ambas ocasiones, la obra ha generado un impacto significativo en el público y la crítica, convirtiéndose en uno de los puntos culminantes de la programación.
La actriz brasileña Camila Pitanga, embajadora nacional de ONU Mujeres, elogió la obra como “un espectáculo profundamente impactante, construido desde una investigación rigurosa y una búsqueda sensible. El recorrido vital que propone —a través del cuerpo y la memoria— revela historias que aún permanecen invisibilizadas”. Sus palabras reflejan el poder de la obra para dar voz a aquellos que han sido silenciados y para visibilizar las heridas del pasado.
La selección para Teatro a Mil no es solo un reconocimiento al talento de los creadores y del actor principal, sino también una oportunidad para llevar la historia de Ayacucho a un público más amplio. La obra proyecta una gira internacional por Europa y América Latina, así como una circulación descentralizada por distintas regiones del Perú.
El objetivo es utilizar el teatro documental como una herramienta para la transmisión de la memoria, el diálogo político y la reflexión colectiva. Los directores y el equipo de “El rincón de los muertos” creen firmemente en el poder del arte para transformar la sociedad y para construir un futuro más justo y equitativo.
La obra no busca ofrecer respuestas fáciles ni soluciones simplistas. Más bien, plantea preguntas incómodas y desafía al público a confrontar su propia historia y su propia responsabilidad en la construcción del presente. Al hacerlo, “El rincón de los muertos” se convierte en un espacio de encuentro y de diálogo, donde las voces del pasado pueden resonar en el presente y guiar el camino hacia el futuro.
La importancia de esta obra radica en su capacidad para conectar lo personal con lo político, lo individual con lo colectivo. A través de la historia de una familia, la obra revela las consecuencias devastadoras de la violencia política y la importancia de la memoria para evitar que se repitan los errores del pasado.
La danza de tijeras, un elemento central de la obra, no es solo una expresión artística, sino también un símbolo de resistencia y de identidad cultural. A través de la danza, Bromley conecta con sus ancestros y con la tierra de Ayacucho, reafirmando su pertenencia y su compromiso con la memoria de su pueblo.
“El rincón de los muertos” es una obra que conmueve, que interpela, que invita a la reflexión. Es una obra que nos recuerda que la memoria es un derecho fundamental y que el arte puede ser una herramienta poderosa para la construcción de la paz y la justicia. Su éxito en festivales internacionales como Teatro a Mil y MIRADA es un testimonio de su relevancia y de su impacto en el panorama artístico latinoamericano. La obra se presenta como un faro de esperanza en un continente marcado por la violencia y la desigualdad, demostrando que el arte puede ser un vehículo para la transformación social y para la construcción de un futuro más digno para todos.

