Tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, el presidente Donald Trump ha puesto ahora a Cuba en su punto de mira. En un ultimátum lanzado este domingo, Trump instó al régimen castrista a "llegar a un acuerdo" con Washington "antes de que sea demasiado tarde", advirtiendo que la isla ya no recibirá el apoyo económico y de petróleo que le proporcionaba Venezuela.
"¡No habrá más petróleo ni dinero (de Venezuela) para Cuba! ¡Cero! Les sugiero (al régimen cubano) que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde", declaró Trump, quien ha amenazado en varias ocasiones con tomar medidas contra el gobierno de la isla.
Según el mandatario estadounidense, la intervención militar en Venezuela, que llevó al secuestro del presidente Nicolás Maduro, precipitará la caída del régimen castrista en Cuba al verse privado del sostén económico que le proporcionaba Caracas. "Parece que Cuba está lista para caer", afirmó Trump, quien no descartó la posibilidad de una intervención militar directa en la isla.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, también de origen cubano, señaló que "la gente que controla Cuba" puede elegir entre vivir "en un país de verdad, con una economía verdadera en la que la gente pueda prosperar, o pueden seguir con una dictadura fallida que va a llevar a un colapso sistémico y social".
Sin embargo, expertos como Dan Restrepo, antiguo responsable para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad de Barack Obama, advierten que la situación en Cuba podría no transcurrir como vaticinan Trump y Rubio. "La noción de que vamos a empujarles a un precipicio mágico de algún tipo que precipitará un cambio es un modo equivocado de pensar sobre Cuba", señaló Restrepo, quien advirtió que la isla se está convirtiendo cada vez más en una "Haití" más cercana a Estados Unidos y con una población tres veces mayor.
Pese a las amenazas de Trump y la presión ejercida por su administración, el régimen castrista ha demostrado en el pasado su capacidad para sofocar con dureza cualquier intento de revuelta popular, como ocurrió en las protestas de julio de 2021. La situación económica en la isla se ha deteriorado aún más, pero el colapso del sistema no parece inminente, según los expertos.











