Ucrania ha realizado una serie de ataques contra objetivos rusos en el mar Caspio y en el este del país, en un esfuerzo por reducir las capacidades logísticas y de combate de Moscú.
Según el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania, las fuerzas ucranianas han atacado tres plataformas de perforación de la empresa rusa Lukoil en el mar Caspio, que se utilizaban para apoyar al ejército de Rusia. Los ataques habrían causado impactos directos en las plataformas V. Filanovsky, Yuri Korchagin y Valeri Grayfer, aunque aún se está evaluando la magnitud de los daños.
Además, las fuerzas ucranianas efectuaron un ataque contra un lanzador del sistema de misiles antiaéreos Buk-M3 en una aldea del territorio ocupado de Lugansk, en el este de Ucrania. Según datos preliminares, se registraron impactos y explosiones en el lugar.
Asimismo, con el objetivo de reducir las capacidades logísticas y de combate de Rusia, se llevó a cabo un ataque contra un almacén de una unidad de apoyo material y técnico del 49. Ejército ruso en territorio ocupado de la región sureña de Jersón.
Estos ataques se enmarcan en los esfuerzos de Ucrania por debilitar la posición de Rusia en el conflicto, atacando tanto sus instalaciones en el mar Caspio como sus posiciones en el este y sur del país. La destrucción de estas infraestructuras y equipos militares busca minar la capacidad de Moscú para mantener sus operaciones y apoyar a sus fuerzas en el terreno.
Las acciones de Ucrania se producen en un momento en que la guerra cumple casi un año desde el inicio de la invasión rusa, y ambos bandos continúan buscando ventajas estratégicas en el campo de batalla. Estos ataques representan un nuevo frente en el conflicto, ampliando el teatro de operaciones más allá de las zonas terrestres tradicionales.











