El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia este domingo dirigida al Gobierno de Cuba. En un mensaje contundente, Trump sentenció que "¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero!".
Esta declaración se enmarca en la política de "máxima presión" que la administración Trump ha implementado contra el régimen cubano en los últimos años. Desde que asumió la presidencia en 2017, Trump ha endurecido drásticamente las sanciones económicas y las restricciones de viaje hacia la isla, con el objetivo de asfixiar financieramente al Gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Las amenazas de Trump llegan en un momento de particular tensión entre Washington y La Habana. En los últimos meses, el Gobierno de Estados Unidos ha recrudecido sus acciones punitivas contra Cuba, incluyendo la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite a ciudadanos estadounidenses demandar a empresas que operen con propiedades confiscadas durante la Revolución Cubana.
Analistas consideran que estos nuevos ataques responden a los cálculos políticos de Trump, quien busca afianzar su apoyo entre el influyente electorado cubano-americano de Florida, un estado clave para sus aspiraciones de reelección en 2020.
"Trump está jugando a la política doméstica con Cuba. Sabe que puede sacar rédito político atacando al régimen castrista, sobre todo en un momento en que la economía cubana atraviesa serias dificultades", explica Arturo Valenzuela, experto en relaciones interamericanas.
En efecto, la economía cubana se encuentra sumida en una profunda crisis, agravada por la caída de los ingresos por turismo, la reducción del envío de remesas desde el exterior y los efectos de las sanciones estadounidenses. En este contexto, la advertencia de Trump de cortar el suministro de petróleo y recursos financieros representa una seria amenaza para el Gobierno cubano.
"Sin acceso al petróleo y a las divisas, el régimen de La Habana se vería seriamente comprometido. Quedaría prácticamente asfixiado", advierte el analista geopolítico James Stavridis.
No obstante, expertos consultados coinciden en que, más allá de los cálculos electoralistas de Trump, sus amenazas reflejan la determinación de la Casa Blanca por mantener una postura confrontacional hacia Cuba, en línea con la política exterior "America First" impulsada por el mandatario republicano.











