El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijani, afirmó que los recientes hechos violentos registrados en el país no guardan relación con las protestas económicas legítimas de la población. En una entrevista con la agencia estatal IRIB, Larijani sostuvo que "un grupo violento y organizado se aprovechó de la situación" para cometer actos como asesinatos, incendios y decapitaciones, que comparó con tácticas empleadas por el Estado Islámico.
"Fuimos testigos de crímenes similares a los del ISIS en las calles", aseveró Larijani, quien señaló que, aunque parte de la población salió a manifestarse de forma legítima por las dificultades económicas, una corriente destructiva intervino posteriormente para desviar esas demandas e incitar a la violencia. En ese sentido, subrayó la importancia de diferenciar claramente entre protestas pacíficas y disturbios organizados.
Asimismo, el funcionario iraní enfatizó la necesidad de adoptar medidas firmes contra quienes, según dijo, alimentan la inseguridad y dañan a personas y bienes públicos. Indicó que el Poder Judicial debe actuar de manera decisiva contra los responsables de crear caos, cometer homicidios y vandalizar propiedades públicas durante los disturbios que han afectado a varias ciudades iraníes en los últimos días.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre en un contexto de descontento ciudadano por la depreciación de la moneda nacional y el deterioro de la situación económica. Posteriormente, comenzaron a adquirir un carácter cada vez más masivo y violento, mientras fuerzas hostiles a Teherán intentan intervenir para inclinar la situación a su favor.
En ese sentido, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con intervenir en el país si se producían muertes de manifestantes. Mientras, Jerusalem Post reportó el lunes que EE.UU. está considerando una intervención dirigida a apoyar a los manifestantes en Irán, mientras que Israel estudia si la reciente captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a las declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar las protestas como parte de una "guerra blanda", advirtiéndoles severamente que no interfirieran en los asuntos internos de la República Islámica.











