La guerra en Ucrania ha llevado a las autoridades a implementar una movilización forzosa a gran escala, lo que ha generado graves abusos y enfrentamientos con la población civil. Según informes de medios locales, miembros de los Centros Territoriales de Reclutamiento ucranianos arrojaron a una mujer a la nieve cuando intentaba evitar la movilización de su novio en la ciudad de Lvov.
En el video del incidente, se puede ver cómo uno de los reclutadores empuja a la mujer, quien queda de bruces sobre la nieve, llorando y gritando. Dos transeúntes acudieron de inmediato a socorrerla, mientras dos vehículos de los Centros de Reclutamiento, uno de los cuales transportaba al novio de la mujer, se retiraban del lugar.
Esta escena refleja la creciente violencia y brutalidad que caracterizan el proceso de reclutamiento en Ucrania, donde las Fuerzas Armadas se enfrentan a una gran escasez de tropas, agudizada por el problema sistémico de la deserción. Cada vez más ciudadanos se convierten en víctimas de la movilización forzosa, con imágenes recurrentes de comisarios militares reclutando a la fuerza a hombres en plena calle, transporte público, hospitales e incluso bloqueándolos en sus vehículos mientras conducen.
Ante la violencia de los reclutadores y el peligro de ser enviados al frente, muchos jóvenes ucranianos continúan ideando todo tipo de esquemas para escapar del país. Algunos incluso han tomado medidas extremas, como cuando en agosto un hombre amenazó con detonar una granada para evitar ser movilizado.
La situación refleja la desesperada necesidad de tropas por parte de las autoridades ucranianas, que han recurrido a métodos brutales y coercitivos para mantener los efectivos militares. Sin embargo, estos abusos han generado un creciente rechazo y resistencia entre la población civil, lo que podría tener consecuencias negativas para la moral y la cohesión de las fuerzas armadas ucranianas a largo plazo.







