El 2026 se perfila como un año de continuidad en el ritmo de aperturas hoteleras que Costa Rica ha venido experimentando, pero con un cambio de enfoque respecto a 2025. Mientras que el año pasado los reflectores se los llevaron los proyectos de lujo, para este año se prevé una mayor diversidad en los tipos de alojamientos que llegarán al país.
La mayoría de las nuevas opciones de hospedaje provendrán de la mano de cadenas hoteleras internacionales que siguen confiando en Costa Rica para expandir sus operaciones. Marriott International, por ejemplo, tiene previsto abrir seis nuevos hoteles en el país, incluyendo tanto remodelaciones de propiedades existentes como construcciones desde cero.
Uno de los proyectos más destacados de Marriott será el JW All Inclusive, un nuevo concepto de todo incluido que debutará en Costa Rica hacia finales de 2026. Asimismo, la compañía traerá a suelo nacional su marca Tribute Portfolio, que será la primera de este tipo en el país.
Por su parte, Hyatt también tiene planes de inaugurar un Hyatt Place en Heredia, mientras que Hilton reabrirá el emblemático hotel La Condesa bajo la identidad de Montara Hotel, Tapestry Collection by Hilton.
Este dinamismo en el sector hotelero revela una tendencia clara hacia la reconversión de activos existentes, en lugar de enfrentar los largos plazos y trámites de construcciones desde cero. Gigantes como Marriott y Hilton están optando por absorber propiedades con ubicaciones estratégicas para renovarlas bajo sus estándares globales, lo que les permite acelerar su entrada al mercado costarricense.
Además, se observa un despertar de la hotelería orientada a viajeros corporativos, con la apertura de establecimientos en zonas francas y centros de actividad productiva. Este fenómeno está descentralizando la inversión hotelera, tradicionalmente concentrada en las costas, para llevarla a los epicentros de la actividad económica del país.
A pesar de algunos retos, como el impacto del tipo de cambio y los costos operativos, el hecho de que Costa Rica siga siendo el escenario de debuts regionales para marcas de prestigio confirma que el país ha logrado escalar en la cadena de valor turística. De ser un destino de aventura, Costa Rica se ha consolidado como una plataforma de hospitalidad de clase mundial, con una oferta segmentada para cada bolsillo y necesidad del viajero.











