La revuelta española contra la ocupación francesa de 1808 fue un hito fundamental en la historia de España y Europa. Encabezada por el general Juan Martín Diez, conocido como "el Empecinado", la sublevación del 2 de mayo marcó el inicio de una larga y sangrienta guerra que acabaría con la expulsión de las tropas napoleónicas de la península ibérica.
El conflicto se originó cuando Napoleón Bonaparte, aprovechando el Tratado de Fontainebleau de 1807 que permitía el paso de tropas francesas por España hacia Portugal, ocupó posiciones estratégicas en la península con la intención de dominarla por completo. Esto desencadenó una serie de eventos que llevaron a la abdicación del rey Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII, quien a su vez fue obligado por Napoleón a devolver la corona a su padre.
Fue entonces cuando estalló la revuelta popular en Madrid, liderada por el general Juan Martín Diez. Los sublevados contaron con el apoyo del Reino Unido y Portugal, que buscaban frenar las ambiciones imperiales de Napoleón. La llamada "Guerra de la Independencia Española" se extendería por seis años, hasta la firma del Tratado de Valen ay en 1813, que puso fin a las hostilidades y permitió el retorno de Fernando VII a España.
Durante este conflicto, el vacío de poder en España fue aprovechado por líderes hispanoamericanos como José de San Martín y Simón Bolívar para impulsar los movimientos de independencia en América. Así, la revuelta española de 1808 tuvo repercusiones que trascendieron las fronteras de la península ibérica.
La sublevación del 2 de mayo en Madrid se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad y la independencia de España, y sigue siendo recordada hoy como un hito fundamental en la historia de la nación.











