Los investigadores del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP) se están preparando para el desafío de alimentar a una población mundial en crecimiento en un planeta cada vez más cálido y seco. Su objetivo es desarrollar nuevas variedades de cultivos más resistentes a los efectos del cambio climático y con mayor valor nutricional.
En las próximas tres décadas, la humanidad deberá alimentar a 9.700 millones de personas en un escenario climático mucho más extremo. Para hacer frente a este reto, los científicos del CBGP estudian cómo las plantas se adaptan a los aumentos de temperatura, las sequías intensificadas y la salinidad de los suelos.
"Cuando identificamos los mecanismos moleculares y proteínas de resistencia que ayudan a las plantas a tolerar estos estreses ambientales, hacemos 'pruebas de concepto' con plantas transgénicas que acumulan estas proteínas o activan estos mecanismos", explica la investigadora Mar Castellano.
De esta manera, el equipo del CBGP ha logrado generar tomates resistentes a la salinidad y está trabajando en extender esta tecnología a otros cultivos sensibles, como guisantes, judías, maíz o fresas. Paralelamente, también están intentando transferir estos avances a las brásicas, un grupo de verduras esenciales en la alimentación.
Sin embargo, algunas de estas proteínas de defensa de las plantas pertenecen a familias que incluyen alérgenos alimentarios, por lo que el CBGP cuenta con un grupo de investigación que las evalúa rigurosamente para garantizar la seguridad alimentaria.
"Es esencial comprender qué características convierten a una proteína en alérgeno para respaldar el desarrollo responsable de soluciones biotecnológicas en el ámbito agroalimentario", señala la investigadora Araceli Díaz.
Con estos esfuerzos, los científicos del CBGP buscan generar nuevas variedades de cultivos más resilientes y nutritivas para alimentar a la creciente población mundial en un futuro cada vez más desafiante.











