El periodista y escritor español que pasó ocho días en Caracas a finales de 2023 ha revelado en un artículo publicado en el Diario de Navarra los horrores que se viven bajo la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.
En su relato, el autor describe cómo la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), rodeada de alambradas y custodiada por soldados armados, se ha convertido en un centro de torturas donde los agentes cubanos interrogan y atormentan a los presos políticos. Los gritos de las víctimas a veces llegan a la calle, pero son tapados por una potente alarma.
La arbitrariedad y la incertidumbre son las armas predilectas del régimen chavista para aterrorizar a la población. Las detenciones se producen de manera aleatoria, sin necesidad de que la persona se haya significado políticamente. Las familias tardan meses en saber el paradero de sus seres queridos, y deben pagar sobornos para poder visitarlos y llevarles lo más básico.
Según el testimonio, nadie está a salvo: el gobierno ha detenido tanto a menores de edad como a jubilados, convirtiendo el miedo en un fenómeno "genuinamente transversal". Este es el "mecanismo clásico de las dictaduras, perfeccionado hasta el extremo por los regímenes totalitarios del siglo XX".
El sistema de Maduro se apoya en tres pilares: el ejército, los 20.000 agentes cubanos dedicados a tareas de inteligencia, y los carteles del narcotráfico. Una maquinaria represiva que ha llevado a miles de venezolanos al exilio, ya sea a pie o en avión, dejando atrás sus profesiones y sus bienes.
Pese a todo, el autor destaca la admirable resistencia de quienes se han quedado en el país, como la gerente de una cadena de radios independientes que debe lidiar a diario con la implacable censura del régimen.
Finalmente, el texto señala que el gobierno de Maduro ha ido perdiendo apoyo popular, como quedó demostrado en las últimas elecciones generales. Sin embargo, deponer al tirano y recuperar la normalidad democrática será una tarea ardua y costosa para los venezolanos.









