La expansión urbana descontrolada en Lima ha llevado a que miles de familias construyan sus viviendas en zonas donde el tipo de suelo no es el más adecuado, lo que representa un riesgo silencioso que se manifiesta años después con la aparición de grietas, asentamientos, inclinaciones e incluso colapsos parciales de las edificaciones.
Según el especialista en viviendas familiares Percy Rojas, realizar un estudio geotécnico, aplicar cimentaciones especiales, mejorar el terreno mediante compactación o estabilización, y diseñar sistemas de contención con drenaje adecuado, son medidas clave para reducir los riesgos estructurales y evitar pérdidas mayores a futuro. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes es edificar sin estudios previos, confiando únicamente en la apariencia superficial del terreno.
En Lima Metropolitana existen zonas donde el terreno presenta rellenos no compactados, presencia de arcillas expansivas, napa freática superficial o pendientes mal estabilizadas. Construir sin considerar estas condiciones puede derivar en fallas estructurales que no siempre se manifiestan de inmediato, pero que con el tiempo comprometen la seguridad de las viviendas.
Las autoridades y especialistas coinciden en que prevenir siempre será más barato que reparar, especialmente cuando se trata de viviendas familiares. Intervenir un suelo antes de construir permite adaptar el diseño estructural a las condiciones reales del terreno, evitando improvisaciones que suelen terminar en sobrecostos y conflictos legales.
El crecimiento desordenado de la ciudad también ha contribuido a que se consoliden asentamientos en áreas con alto riesgo geotécnico, exponiendo a miles de personas a posibles emergencias. Frente a este escenario, la ingeniería civil cumple un rol fundamental al utilizar técnicas como cimentaciones profundas, muros de contención y sistemas de drenaje pluvial para reducir significativamente los riesgos.
No todas las zonas de Lima presentan las mismas características geológicas. Algunos distritos del norte de la capital cuentan con terrenos más estables y nivelados, lo que reduce los riesgos asociados a la construcción de viviendas. Sin embargo, incluso en estas áreas, los especialistas recalcan que ningún proyecto debe prescindir de los estudios técnicos básicos.
Construir sobre un suelo inadecuado no solo pone en riesgo la integridad física de los ocupantes, sino que también puede depreciar el valor del inmueble y generar problemas legales a largo plazo. Por ello, entender la relación entre tipo de suelo, diseño estructural y durabilidad de la vivienda resulta clave para proteger el patrimonio familiar.
El debate sobre la seguridad en la construcción de viviendas no es solo técnico, sino también social. Informar a la población, exigir estudios previos y promover una cultura de prevención puede marcar la diferencia entre una ciudad vulnerable y una ciudad resiliente.



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