En una noche que quedará grabada en la memoria de la "Ciudad de los Vientos", los Chicago Bears demostraron que no conocen la rendición al eliminar a su acérrimo rival, los Green Bay Packers, en un partido de playoffs de la NFL que se convirtió en un verdadero clásico.
El encuentro comenzó con un panorama desolador para los locales, quienes se encontraban abajo en el marcador por 21-3 al concluir la primera mitad. Sin embargo, el equipo de Chicago apeló a su mística de toda la temporada para remontar un déficit que parecía definitivo y sellar su pase a la siguiente ronda de los playoffs.
El mariscal de campo Caleb Williams fue el gran protagonista de la hazaña, demostrando que tiene el temple necesario para los momentos de máxima presión. Con menos de cinco minutos en el reloj y una desventaja de 11 puntos, Williams orquestó dos series ofensivas magistrales que devolvieron la vida al Soldier Field. El clímax del encuentro llegó con un pase de anotación de 25 yardas hacia DJ Moore con apenas 1:43 por jugar, dándole la vuelta al marcador por 31-27.
Por su parte, los Packers vivieron una pesadilla en la segunda mitad. Su ofensiva se paralizó por completo y los errores en los equipos especiales fueron determinantes, pues fallaron tres patadas que les costaron siete puntos cruciales. A pesar de un último intento por mover las cadenas y recuperar el liderato, el tiempo se agotó para Green Bay en territorio enemigo, consumando uno de los colapsos más dolorosos en la historia de su franquicia, acentuado por ocurrir ante su mayor rival.
Con esta victoria, los Bears han logrado una de las remontadas más emocionantes en la historia de la postemporada de la NFL. Ahora, Chicago se prepara para la ronda divisional, donde se enfrentarán al ganador del duelo entre los Los Angeles Rams y los Philadelphia Eagles. El equipo de Illinois sigue adelante en el camino al Super Bowl, impulsado por una victoria que reafirma su capacidad de nunca darse por vencido sin importar las circunstancias.











