El estado de Paraná, en Brasil, está viviendo un momento de expansión de las actividades laborales, educativas y de capacitación profesional dentro de su sistema penitenciario. Actualmente, 15.015 personas privadas de libertad, lo que representa el 35,30% de la población carcelaria, participan en actividades de trabajo en la región.
La estrategia abarca desde la realización de actividades productivas internas hasta la formación de alianzas con empresas privadas, cooperativas e instituciones públicas, con el objetivo de garantizar ocupación, calificación y dignidad a las personas bajo custodia.
Según Ananda Chalegre, directora general de la Policía Penal de Paraná (PPPR), "nuestra responsabilidad como gestión es incentivar acciones que devuelvan dignidad, calificación y oportunidades a las personas privadas de libertad. La ejecución penal no se limita al cumplimiento de la pena, debe ofrecer caminos reales de cambio".
Los talleres de trabajo se han consolidado como uno de los principales instrumentos de ocupación productiva, reuniendo desde servicios internos, como lavandería, mantenimiento y jardinería, hasta líneas de producción más complejas, que incluyen la fabricación de bloques de hormigón, confección de uniformes, carpintería, costura y talleres industriales.
En septiembre, la PPPR inauguró un galpón de 4.000 m en la Penitenciaría Estatal de Francisco Beltr o, abriendo de inmediato más de 450 puestos de trabajo para personas privadas de libertad.
El avance de estos programas ha sido impulsado por alianzas establecidas con el sector productivo y con instituciones educativas. Las empresas privadas y las cooperativas han ampliado la oferta de puestos de trabajo y modernizado los espacios de trabajo dentro de las unidades, mientras que las escuelas técnicas, las universidades y los organismos públicos colaboran con la formación profesional.
Además de los frentes productivos, el sistema penitenciario también ha intensificado las acciones educativas y las actividades orientadas a la ciudadanía. Iniciativas como cursos de capacitación profesional, programas de lectura, talleres de habilidades conductuales y proyectos culturales refuerzan la perspectiva de resocialización.
"Al invertir en trabajo y formación, los resultados se devuelven a toda la sociedad", destaca la directora de la PPPR. Las iniciativas implementadas en las unidades penales evidencian el compromiso del Estado en reducir la ociosidad, calificar la mano de obra y ofrecer caminos concretos para que las personas privadas de libertad reconstruyan sus trayectorias.






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