El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha pronunciado sobre las recientes protestas en Irán, afirmando que su país "está listo para ayudar" a los manifestantes que salen a las calles en la República Islámica desde hace casi dos semanas por la crisis económica y la devaluación de la moneda.
"Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. ¡EE.UU. está listo para ayudar!", escribió Trump en su cuenta de Truth Social. Esta declaración se produce en medio de una escalada de tensión entre Irán y Estados Unidos, con ambos países intercambiando acusaciones sobre la situación interna iraní.
Por un lado, el principal funcionario de seguridad de Irán, Alí Larijani, afirmó que el país está "en medio de una guerra" y atribuyó a "corrientes extranjeras" el fomento de protestas violentas y el caos. Larijani advirtió que los "enemigos" de la República Islámica convirtieron a manifestantes pacíficos en un "grupo urbano casi terrorista".
Por otro lado, el presidente estadounidense amenazó con intervenir en Irán si se producían muertes de manifestantes. Además, según informes del Jerusalem Post, Estados Unidos estaría considerando una intervención dirigida a apoyar a los manifestantes en Irán, mientras que Israel estudia si el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a estas declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar protestas como parte de una "guerra blanda", advirtiéndoles severamente que no interfirieran en los asuntos internos de la República Islámica.
Las protestas en Irán, que han estado activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, y se han expandido por todo el país. Las demandas de los manifestantes se centran en el deterioro de las condiciones de vida, marcadas por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el descontento con la gestión gubernamental.
Mientras tanto, la tensión entre Irán y Estados Unidos sigue escalando, con ambos países acusándose mutuamente de interferir en los asuntos internos del otro. La situación en Irán se mantiene volátil, y la posibilidad de una intervención extranjera en apoyo a los manifestantes es un tema que sigue generando preocupación y debate a nivel internacional.












