Bajo la presidencia de Javier Milei, Argentina se ha alineado con Estados Unidos en la intervención en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro por cargos de narcoterrorismo. A diferencia de otros países de la región, el gobierno argentino ha dado un apoyo incondicional a la acción de Washington, marcando un fuerte contraste con la postura de los gobiernos anteriores, que mantenían vínculos estrechos con el chavismo.
La decisión de Milei de respaldar abiertamente a Donald Trump en este conflicto representa un giro radical en la política exterior argentina. Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Argentina había forjado una alianza política, económica e ideológica con Venezuela, llegando incluso a convertirse en el principal sostén financiero externo del país tras el default de 2001.
Sin embargo, con la llegada de Milei a la presidencia, esa relación se ha roto por completo. El mandatario argentino ha celebrado la captura de Maduro y ha reconocido a Edmundo González Urrutia como el presidente electo de Venezuela, enviando una clara señal de apoyo a Washington.
Pese a los matices judiciales expuestos por The New York Times sobre la acusación de narcoterrorismo contra Maduro, el gobierno argentino ha ratificado que el llamado Cartel de los Soles seguirá siendo considerado una "organización terrorista". Esto implica que no habrá cambios en la condena a esta estructura asociada al narcotráfico en la región.
En este contexto, el fiscal federal argentino Carlos Stornelli ha solicitado la extradición de Maduro, actualmente detenido y juzgado en Estados Unidos. La Argentina aguarda también noticias sobre Nahuel Gallo, el gendarme secuestrado en Venezuela desde diciembre de 2024 y mantenido en condición de desaparición forzada.
La postura de Milei contrasta fuertemente con la de otros países de la región, como Chile, Colombia, México y Brasil, que han condenado la intervención estadounidense en Venezuela. Sin embargo, el mandatario argentino ha decidido pararse del lado de Trump sin matices, profundizando el quiebre con el chavismo y rompiendo con el legado de los gobiernos kirchneristas.












