Los acontecimientos internacionales referentes a Sudán, Irán, Israel-Gaza, Ucrania, Venezuela, Groenlandia, producen una sensación que alterna el asombro con el estupor, la impaciencia y la ausencia de sentimientos, incluyendo la pérdida de la ingenuidad, cualidad esta que debe tener todo ciudadano creyente en la democracia, pues la incredulidad en las leyes democráticas solo genera animadversión, según un análisis publicado en el diario El Nacional.
El artículo señala que la proliferación de conflictos y crisis a nivel global genera una profunda sensación de desconcierto e impotencia entre los ciudadanos, quienes parecen haber perdido la fe en los sistemas democráticos tradicionales para resolver estos problemas.
"La sucesión de acontecimientos que azotan al mundo en estos momentos, desde Sudán hasta Groenlandia, produce una mezcla de asombro, estupor e impaciencia en la población, que ve cómo los principios democráticos parecen no ser suficientes para contener estas crisis", explica el texto.
Uno de los aspectos más preocupantes, según el análisis, es la "pérdida de la ingenuidad" por parte de los ciudadanos, quienes solían creer ciegamente en las instituciones y procesos democráticos. Ahora, esa confianza parece haberse erosionado, dando paso a un sentimiento de "animadversión" hacia las leyes y autoridades.
"El ciudadano promedio ya no ve a la democracia como la solución a los problemas, sino como parte del problema. Esto es sumamente peligroso, pues socava los cimientos mismos de nuestras sociedades", advierte el artículo.
La situación en Sudán, Irán, Israel-Gaza, Ucrania, Venezuela y Groenlandia se presenta como ejemplos concretos de esta crisis de gobernabilidad global. Conflictos armados, crisis económicas, tensiones políticas y desastres ambientales se entrelazan, dejando a los ciudadanos sin respuestas claras y con una sensación de desamparo.
"Ya no hay reglas, ni siquiera las democráticas parecen funcionar. Esto genera una profunda incertidumbre y desconfianza que, de no ser atendida, podría desembocar en consecuencias imprevisibles", concluye el análisis de El Nacional.










