La destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha tenido un impacto significativo en la pequeña nación sudamericana de Guyana, que se perfila como uno de los principales beneficiarios de este cambio geopolítico.
Guyana, hogar del mayor descubrimiento de petróleo del mundo en décadas, ha visto cómo se reducen sustancialmente los riesgos geopolíticos derivados de la disputa fronteriza con Venezuela que se remonta al siglo XIX. Bajo el gobierno de Maduro, Venezuela había reabierto esta antigua controversia y amenazado con anexar dos tercios del territorio guyanés, lo que había generado importantes riesgos físicos y financieros para las empresas que exploraban los ricos yacimientos petroleros frente a las costas de Guyana.
Ahora, con Maduro encarcelado en Nueva York, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, ha celebrado el fin de esta amenaza y ha destacado el compromiso del gobierno estadounidense con la "seguridad regional". Analistas como Dan Pickering, director de inversiones del banco de inversión de Houston Pickering Energy Partners LP, afirman que "reduce sustancialmente el riesgo geopolítico para Guyana de cualquier conflicto futuro con Venezuela".
Este cambio de escenario es especialmente relevante para las operaciones petroleras que empresas como Exxon Mobil, Chevron y la china CNOOC llevan a cabo en el bloque Stabroek de Guyana. Según los analistas de TD Cowen, "las futuras disputas en torno al petróleo en alta mar de Guyana que tienen implicaciones para Exxon y Chevron se ven mitigadas marginalmente" tras la caída de Maduro.
Guyana, una nación mucho más pequeña y pobre que Venezuela, ha experimentado un vertiginoso crecimiento económico en los últimos años gracias al desarrollo de su sector petrolero. Mientras que Venezuela, otrora gigante exportador de crudo, ha visto su industria energética sumida en la crisis por más de dos décadas de mala gestión y corrupción bajo los gobiernos de Maduro y Chávez.
La destitución de Maduro y el fin de la amenaza venezolana sobre Guyana allanan el camino para que este país siga consolidándose como una potencia emergente en el mercado global del petróleo, con importantes beneficios tanto para su economía como para las empresas internacionales que operan en sus aguas.











