La comunidad internacional se encuentra sorprendida por la rapidez y precisión con la que Estados Unidos llevó a cabo una operación militar que resultó en la extracción del presidente Nicolás Maduro de Venezuela. La acción, presentada como una intervención puntual de seguridad internacional y lucha contra el narcotráfico, combinó una dimensión militar con una estrategia mediática, demostrando la capacidad de Washington para actuar cuando y donde lo desee.
La sorpresiva operación militar liderada por EEUU para derrocar a Maduro ha generado gran impacto a nivel global. Según la experta Anna Kowalczyk, del Centro de Estudios en Política Internacional de la Universidad Central, si bien una intervención estadounidense en Venezuela era esperada desde hace meses, la rapidez y efectividad con la que se llevó a cabo resultaron sorprendentes.
"La operación, presentada como una acción puntual de seguridad internacional y lucha contra el narcotráfico, combinó una dimensión militar con una estrategia mediática, pensada para demostrar que Washington es capaz de actuar cuando y donde quiere", señaló Kowalczyk.
Sin embargo, más allá del espectáculo, la experta considera que es difícil imaginar un mayor involucramiento de Estados Unidos en Venezuela o un intento serio de control del país. "Trump y el movimiento MAGA, bajo el lema de 'America First', se han opuesto históricamente a cualquier intento de reconstrucción del Estado o de creación forzada de regímenes políticos, por ser procesos largos, costosos y con dudosos retornos políticos para Washington", explicó.
Unos pocos bombardeos y la extracción de Maduro no bastan para cambiar un régimen, advierte Kowalczyk. "El poder administrativo, coercitivo y político sigue en manos del chavismo. Cualquier reconstrucción del país o reemplazo efectivo de régimen exige una estrategia de consolidación posconflicto que combine seguridad, política y desarrollo económico, algo que raramente ha existido tras intervenciones recientes en Oriente Medio y el Norte de África", señaló.
En este sentido, la experta considera que la atención de EEUU probablemente se desplace hacia otros intereses estratégicos, "ejerciendo presión desde lejos en lugar de comprometerse en esfuerzos extensos de reconstrucción democrática". Bajo el actual gobierno, es "difícil imaginar una acción sostenida y genuina en favor de la democracia o los derechos humanos en Venezuela".












