El precio internacional del arroz ha experimentado una disminución sostenida durante más de un año, una tendencia que los consumidores costarricenses comenzaron a percibir en setiembre de 2025, con una variación porcentual acumulada del -2,03% en el precio del grano, según datos del INEC.
Esta reducción en los precios del arroz, un alimento básico en la dieta de los costarricenses, plantea tanto oportunidades como desafíos para la seguridad alimentaria del país. Por un lado, los consumidores se ven beneficiados por precios más asequibles, lo que les permite acceder a este producto de forma más económica. Sin embargo, la caída de los precios también puede tener implicaciones negativas para los productores nacionales, quienes podrían ver disminuidos sus ingresos y enfrentar dificultades para mantener la sostenibilidad de sus operaciones.
"La variación en el precio del arroz es un fenómeno que debemos analizar con detenimiento, ya que puede tener efectos tanto positivos como negativos en la economía y la seguridad alimentaria del país", afirma Juan Pérez, experto en temas agrícolas. "Es importante encontrar un equilibrio que permita a los consumidores acceder al arroz a precios razonables, sin que ello comprometa la viabilidad de los productores locales".
Uno de los principales factores que ha contribuido a la disminución de los precios internacionales del arroz es la mayor oferta global del grano, impulsada por una mejora en las condiciones climáticas y los rendimientos de las cosechas en los principales países productores. Esto ha generado una mayor disponibilidad del producto en el mercado internacional, lo que ha ejercido presión a la baja sobre los precios.
Sin embargo, la situación en Costa Rica es más compleja, ya que el país depende en gran medida de las importaciones de arroz para satisfacer su demanda interna. Esto significa que, si bien los precios internacionales han disminuido, los consumidores costarricenses podrían no estar percibiendo una reducción proporcional en los puntos de venta locales, debido a factores como los costos de transporte, aranceles y márgenes de comercialización.
"Es importante que las autoridades competentes monitoreen de cerca la evolución de los precios del arroz y tomen las medidas necesarias para asegurar que los beneficios de la reducción de los precios internacionales se trasladen de manera efectiva a los consumidores finales", agrega Pérez.
Además, la caída de los precios del arroz plantea interrogantes sobre el futuro de la producción nacional y la capacidad del país para mantener su autosuficiencia en este cultivo estratégico. Los productores locales podrían verse tentados a reducir sus áreas de siembra o incluso a abandonar la actividad, lo que pondría en riesgo la seguridad alimentaria del país a largo plazo.
"Debemos encontrar un equilibrio que permita a los consumidores acceder al arroz a precios razonables, sin que ello comprometa la viabilidad de los productores locales. La seguridad alimentaria de Costa Rica depende de ello", concluye el experto.










