Max, un joven estudiante del Colegio Bellavista en La Florida, ha logrado uno de los 2.800 mejores resultados del país en la última Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), destacándose con un puntaje nacional en Matemática. Este logro pone en evidencia la importancia de una educación de calidad, independientemente del carácter público o privado del establecimiento.
El Colegio Bellavista, un establecimiento municipal, ha sido el hogar de Max desde que ingresó a kínder hace 13 años. Quienes lo conocen lo describen como un joven alegre, tranquilo, con propósitos y metas claras, quien ha contado con el apoyo de su madre y de la comunidad educativa que lo ha acompañado en su trayectoria.
Este caso ejemplifica la realidad educativa de La Florida, donde cerca del 75% de los estudiantes asisten a colegios particulares subvencionados. Familias de clase media que creen en el mérito, el esfuerzo y en un Estado que acompaña con inteligencia, no que adoctrina ni destruye modelos por razones políticas.
Lamentablemente, la educación pública en Chile ha sido víctima de la ideologización del debate educativo y de decisiones políticas mal tomadas. En los últimos años, el número de colegios municipales entre los 100 mejores resultados PAES ha disminuido, mientras que los colegios particulares pagados y subvencionados han dominado el ranking.
El próximo gobierno tiene el deber de ofrecer un plan claro y responsable para la educación del siglo XXI, enfocándose en áreas como inteligencia artificial, habilidades emocionales, tecnología, creatividad, pensamiento crítico y convivencia, sin dejar de lado la disciplina y el esfuerzo personal.
Casos como el de Max demuestran que, cuando hay familia, escuela, propósito y un Estado que acompaña bien, las cosas sí pueden funcionar. Felicitaciones a Max por su destacado logro, y ojalá que su ejemplo inspire a las autoridades a priorizar una educación de calidad para todos los estudiantes, independientemente de su procedencia.











