El Gobierno de Javier Milei está evaluando aplicar un sistema de gestión privada en cinco grandes hospitales públicos ubicados en la provincia de Buenos Aires, cuatro en el conurbano y uno en el interior. Tres de estos hospitales llevan el nombre del expresidente Néstor Kirchner.
La medida se justifica, según el Ejecutivo, por la millonaria deuda que la provincia de Buenos Aires mantiene con la Nación para solventar el funcionamiento de estos nosocomios. Sin embargo, la Federación de Trabajadores de la Salud (Fesprosa) rechazó la iniciativa y se declaró en estado de alerta y movilización, advirtiendo que se pondría en riesgo el acceso universal al sistema de salud.
Entre las opciones que se barajan para administrar estos hospitales, la que cuenta con mayores probabilidades es la aplicación del llamado "sistema español", que consiste en concesionar la gestión a un privado, con un sistema de cápitas que, en teoría, asegure el acceso de los sectores más vulnerables a las prestaciones. No obstante, desde el gremio cuestionan que esto subordinaría la salud al lucro, fragmentaría el sistema y pondría en riesgo las condiciones laborales de los trabajadores.
Actualmente, estos cinco hospitales son gestionados por un equipo directivo designado por Nación, pero también tienen un consejo de administración con miembros nombrados por la Provincia, aunque en minoría. El ministro de Salud de Milei, Mario Lugones, reclama una deuda millonaria a la provincia, pero el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, niega que exista tal deuda.
Lugones también habría evaluado la posibilidad de provincializar los hospitales, para que sean gestionados directamente por el gobierno de Kicillof. Sin embargo, desde el gremio advierten que cualquier intento de privatización o gerenciamiento privado, aun bajo el argumento de garantizar la atención de la población vulnerable, implicaría un cambio de paradigma que subordinaría la salud al lucro.










