El pino navideño instalado por la Presidencia Municipal de Reynosa en la plaza principal Miguel Hidalgo se vino abajo durante la mañana del jueves a consecuencia de los fuertes vientos registrados en la ciudad, generando momentos de pánico entre los peatones que se encontraban en las inmediaciones.
Aunque las autoridades confirmaron que no se reportaron personas lesionadas, el incidente estuvo a punto de convertirse en una tragedia, ya que la pesada estructura colapsó justo en una zona de constante paso peatonal. Testigos relataron que el estruendo y la caída repentina provocaron gritos y carreras de quienes se encontraban a escasos metros del sitio.
Elementos de Protección Civil y Bomberos informaron que el pino será retirado definitivamente del lugar y trasladado, de manera provisional, a los terrenos de la coordinación de Servicios Primarios, donde se evaluarán los daños ocasionados por el derrumbe.
Más allá del incidente físico, el colapso del pino navideño detonó fuertes críticas ciudadanas, principalmente por el alto costo de la estructura, estimado en alrededor de 5 millones de pesos, cifra que los vecinos consideran desproporcionada frente a las múltiples carencias que enfrenta la ciudad, como baches, drenajes colapsados y problemas de servicios públicos.
"Gastaron millones en un adorno que ni siquiera soportó los vientos, cuando hay colonias sin alumbrado o calles intransitables", reclamaron ciudadanos que presenciaron el retiro de la estructura con maquinaria pesada del municipio.
Especialistas y habitantes coincidieron en que la caída del pino evidencia una falta de planeación técnica y supervisión, al tratarse de una estructura de gran altura instalada en una zona abierta y expuesta a ráfagas de viento, comunes en esta época del año. A ello se suma la ausencia de información clara por parte del municipio sobre los estudios de seguridad o anclaje que debieron realizarse antes de su colocación.
Personas que atestiguaron el derrumbe recomendaron a las autoridades municipales que, en futuras instalaciones de este tipo, se garantice que las estructuras estén correctamente aseguradas y certificadas, para evitar riesgos a la población y nuevos cuestionamientos por el uso del erario.
El hecho dejó al descubierto no solo una falla material, sino también un malestar social creciente, al considerar que el desplome del pino simboliza un gasto ostentoso, poco funcional y potencialmente peligroso, en una ciudad que exige prioridades más urgentes.











