El asesinato del periodista Carlos Castro en Veracruz, México, ha conmocionado a la comunidad periodística del país. Castro, quien cubría la fuente policiaca, fue ejecutado a tiros la noche del jueves 8 de enero en un restaurante de la ciudad de Poza Rica.
Según la información disponible, un grupo de hombres armados ingresó al local comercial y abrió fuego directamente contra el comunicador. Los agresores dispararon en varias ocasiones antes de huir del lugar sin rumbo fijo. Hasta el momento, no se reportan detenidos relacionados con el caso.
Al sitio del crimen acudieron de inmediato elementos de la Policía Estatal, el Ejército y otras corporaciones de seguridad, quienes acordonaron la zona a la espera de la llegada de las autoridades ministeriales. Personal de la Fiscalía General del Estado de Veracruz realizó las diligencias pertinentes para iniciar la carpeta de investigación y proceder con el levantamiento del cuerpo.
La Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas confirmó la labor informativa de la víctima y exigió a las autoridades realizar una investigación exhaustiva para dar con los responsables. "Quienes integran este Organismo Autónomo exigen a las autoridades competentes que el caso sea investigado de manera exhaustiva y que se dé con los responsables conforme a derecho", señalaron en un comunicado.
Este lamentable suceso se enmarca en un contexto de creciente violencia contra la prensa en México. Según datos de la organización Artículo 19, durante 2022 se registraron al menos 13 asesinatos de periodistas en el país, convirtiéndolo en uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.
Las autoridades mexicanas tienen el deber de garantizar la seguridad de los comunicadores y esclarecer este crimen de manera prioritaria. La impunidad en casos de ataques a la prensa ha sido una constante que ha alimentado la violencia y el silenciamiento de voces críticas. Es fundamental que este asesinato no quede en la impunidad y que se castigue a los responsables con todo el peso de la ley.
El gremio periodístico mexicano se encuentra consternado y exige justicia por la muerte de Carlos Castro. Su asesinato es un duro golpe para la libertad de prensa y la democracia en el país. Las autoridades deben actuar con celeridad y transparencia para evitar que este crimen quede en la impunidad.










