La conquista del voto hispano en el sur de la Florida ya no es una prioridad para el Partido Republicano. Después de haber sido utilizados como proxy del bloque cubano-americano en 2020, los venezolanos se convirtieron en blanco de ataques continuos en el contexto del mensaje antiinmigración de la campaña electoral de Donald Trump.
En su segundo mandato no consecutivo, Trump tenía otros planes que no incluían apoyar la transición democrática en Venezuela, a pesar de las esperanzas de millones de venezolanos. En cambio, el presidente priorizó sus intereses petroleros en el país, aceptando a Delcy Rodríguez, una cercana colaboradora de Nicolás Maduro, para encargarse de la transición.
Esta decisión fue devastadora para las aspiraciones de la oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, quien había respaldado la narrativa oficial que criminaliza a los venezolanos en Estados Unidos. Machado esperaba un papel protagónico en la transición, pero fue apartada de manera poco diplomática por la administración Trump.
El resultado es un escenario decepcionante para los venezolanos, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, quienes una vez más vieron frustradas sus esperanzas de recuperar la democracia en su país. El Partido Republicano ha abandonado a la comunidad venezolana en Florida, priorizando sus propios intereses geopolíticos y económicos en la región.










