El reconocido escritor ha plasmado en sus obras una visión profunda y evocadora de la lujuria, describiéndola como un "abismo" que comienza debajo del ombligo, un "llamado antiguo" donde "el deseo pierde la fe y aprende a arrodillarse".
En su texto "Lujuria", el autor sumerge al lector en una exploración sensorial y metafísica de esta poderosa emoción humana. Lejos de romantizarla, la retrata como una fuerza primordial, casi sobrenatural, que trasciende lo meramente carnal.
La lujuria, según el escritor, es un "sitio donde el deseo pierde la fe y aprende a arrodillarse", sugiriendo una rendición absoluta ante sus impulsos. Esa entrega incondicional es descrita como "un llamado antiguo", evocando un origen ancestral y universal de esta pasión.
Pero quizás la imagen más impactante sea la del "abismo" que comienza "debajo del ombligo". Esta metáfora visual transmite la profundidad, la oscuridad y el peligro inherentes a la lujuria, como si fuera un vacío insondable que amenaza con tragarse al individuo.
En conjunto, estas palabras revelan una visión de la lujuria como una fuerza poderosa, casi sobrenatural, que domina y somete al ser humano. Lejos de ser una mera atracción física, el autor la retrata como una llamada ancestral que desafía la racionalidad y la fe, sumergiéndolo todo en un abismo de deseo.
Esta perspectiva tan evocadora y simbólica de la lujuria nos invita a reflexionar sobre la complejidad de nuestras pasiones más profundas y la forma en que pueden transformar nuestra experiencia de la realidad.










