La decisión de la administración Trump de respaldar a Delcy Rodríguez, la exvicepresidenta de Nicolás Maduro, como líder interina de Venezuela después de la caída del dictador, ha generado sorpresa y preocupación entre analistas y expertos.
La elección de Rodríguez, una declarada revolucionaria chavista, en lugar de la opositora María Corina Machado, cuyo movimiento ganó las elecciones presidenciales de 2024, responde a un "pragmatismo realista" por parte de Washington, que priorizó la estabilidad sobre la democracia.
Según el exembajador estadounidense en Venezuela Charles Shapiro, la administración Trump optó por "mantener el régimen dictatorial sin el dictador", manteniendo a los secuaces de Maduro en el poder. Para el analista Phil Gunson, del International Crisis Group, esta decisión se basó en advertencias sobre los riesgos de violencia y caos que podría generar un cambio de régimen radical.
Un informe clasificado de inteligencia estadounidense habría concluido que Rodríguez y otros miembros del régimen de Maduro estaban en mejor posición para liderar un gobierno temporal. La Casa Blanca no ha confirmado públicamente este documento, pero dejó claro que planea trabajar con Rodríguez en el futuro próximo.
Aunque Rodríguez podría facilitar la reapertura económica y la cooperación en temas como el narcotráfico, expertos advierten que será mucho más difícil que impulse una transición democrática genuina, algo que por ahora no parece ser una prioridad para Washington.
El secretario de Estado, Marco Rubio, habló de un plan de tres etapas para Venezuela que se centra primero en la estabilización y la comercialización del petróleo, seguido de un "proceso de reconciliación" y, finalmente, una transición. Sin embargo, el presidente Trump descartó la celebración de elecciones a corto plazo, afirmando que primero hay que "arreglar el país".
Para el analista Gunson, esta decisión de priorizar la estabilidad sobre la democracia perjudica a los venezolanos comunes, que siguen siendo "víctimas" de un sistema ilegítimo y sin Estado de derecho. El exembajador Shapiro ve un paralelismo entre el "dedazo" de Chávez al designar a Maduro y el "dedazo de Trump" al respaldar a Rodríguez.












