Las calles de Teherán y otras ciudades de Irán se llenaron de manifestantes el jueves por la noche, respondiendo al llamado del príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi a realizar una protesta masiva. Los manifestantes gritaron consignas como "¡Muerte al dictador!" y "¡Muerte a la República Islámica!", en una nueva escalada de las protestas que han sacudido al país en los últimos meses.
Las manifestaciones se produjeron después de que Pahlavi, cuyo padre huyó de Irán antes de la Revolución Islámica de 1979, instara a los iraníes a salir a las calles y expresar sus demandas como "un frente unido". El príncipe heredero advirtió a las autoridades que el mundo y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están observando de cerca, y que la represión del pueblo no quedará sin respuesta.
Las protestas han sido alimentadas por la difícil situación económica del país, con la moneda local, el rial, colapsando en diciembre hasta alcanzar 1,4 millones por dólar. Además, la violencia en torno a las manifestaciones ha dejado al menos 39 muertos y más de 2.260 detenidos, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos.
A pesar de la represión, las autoridades iraníes no han logrado sofocar las protestas, que se han extendido a ciudades y pueblos rurales de todo el país. Incluso se han escuchado cánticos en apoyo del antiguo sha, algo impensable en el pasado.
Ante la escalada de las protestas, el gobierno civil de Irán y el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, enfrentan una creciente presión. Cloudflare, una empresa de infraestructura de internet, detectó una caída brusca en el tráfico de internet en Irán el jueves, atribuyéndolo a acciones del gobierno para bloquear selectivamente el acceso a internet.
La situación en Irán sigue siendo volátil, y las autoridades parecen estar tomando en serio las protestas planeadas, con informes de que las fuerzas de seguridad utilizarían drones para identificar a los participantes. El mundo observa de cerca cómo se desarrolla esta nueva oleada de manifestaciones en el país.










