La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó este jueves que Estados Unidos ha "arrestado, detenido y deportado a sus países de origen" a más de 650.000 inmigrantes irregulares "gracias" a la Administración de Donald Trump.
Noem señaló que, además de los más de 650.000 deportados, otros "dos millones que se marcharon voluntariamente" tienen la "posibilidad para regresar a casa y volver (a Estados Unidos) algún día por la vía legal, para así tener la oportunidad de disfrutar del sueño americano".
La titular de Seguridad Nacional recordó que mañana se celebra en Estados Unidos el Día de las Fuerzas del Orden y animó a los ciudadanos a "darles las gracias" a los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza.
Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes han expresado su preocupación por las deportaciones masivas y las limitaciones prácticas al derecho de asilo en la frontera, señalando que estas políticas pueden poner en riesgo los derechos humanos de las personas afectadas.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), creado en 2003, ha acumulado numerosas críticas y denuncias por discriminación y racismo, que se han disparado desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, quien lo ha convertido en la herramienta fundamental de su política de deportaciones masivas.
Además del aumento de efectivos para las redadas en comercios, asociaciones y centros de trabajo, el ICE se beneficia de una interpretación más restrictiva de los derechos de los inmigrantes que permite a los agentes detenciones y deportaciones sin control judicial.












