El Benfica sufrió una dura derrota 3-1 ante el Sporting de Braga en la semifinal de la Copa de la Liga, empeorando aún más la situación del técnico José Mourinho. Tras el partido, el entrenador portugués no se guardó nada y salió a defender su gestión, culpando a los jugadores por el pobre desempeño del equipo.
"No puedo decir que el Braga mereciera ganar. Debo decir que el Benfica mereció perder. Fuimos nosotros los que tuvimos una primera parte horrible. Una primera parte horrible en todos los sentidos. Con tantos errores técnicos, parece que hubo errores de análisis táctico, algo que, en mi opinión, no ocurrió... Inaceptable bajo cualquier circunstancia", analizó Mourinho.
El entrenador agregó que no suele hablar en el vestuario después de los partidos, pero en esta ocasión lo hizo en "un tono crítico pero tranquilo". Sin embargo, lamentó que su discurso terminara siendo "un monólogo" ya que "hubo actuaciones individuales absolutamente inaceptables, lo que se tradujo en un rendimiento colectivo muy flojo en la primera parte".
Las declaraciones de Mourinho encendieron aún más a los aficionados del Benfica, quienes desplegaron una polémica bandera en las inmediaciones del Estadio de la Luz. "Después del hotel, haced un burdel. Que se jodan los títulos, lo que queremos es hormigón", reclamaban los hinchas, mostrando su indignación con la política deportiva del club.
Además, el defensor Nicolás Otamendi vio la tarjeta roja cerca del final del partido por reclamar airado al árbitro, lo que le impedirá jugar el próximo clásico ante el Porto.
La dura derrota y las fuertes declaraciones de Mourinho evidencian la crisis que atraviesa el Benfica, que tendrá que recomponer rápidamente el rumbo si quiere mantener vivas sus aspiraciones esta temporada.











