La Liga Nacional de Fútbol aplicó una dura sanción al Club Social y Deportivo Municipal luego de los graves incidentes registrados al finalizar la final de ida del Torneo Apertura 2025-2026 frente a Antigua GFC. El Órgano Disciplinario multó al equipo con un total de Q90 mil por diversos cargos, entre ellos el incumplimiento de los requisitos de seguridad, el lanzamiento de objetos al terreno de juego, el uso de pirotecnia como proyectiles y la invasión de cancha por parte de aficionados.
Según el acta oficial, tras el pitazo final se desató una batalla campal entre jugadores de ambos equipos, lo que derivó en que aficionados identificados de Municipal irrumpieran en el campo, derribaran puertas de acceso y lanzaran objetos, piedras, latas y bengalas. La Policía Nacional Civil tuvo que intervenir utilizando gas pimienta para contener a la turba.
Además de la sanción económica, el Órgano Disciplinario ordenó la suspensión del estadio de Municipal por dos partidos, y estableció que, de identificarse a los aficionados involucrados en las agresiones, se les prohibirá el ingreso a estadios por un período de dos años.
En el mismo fallo, el jugador de Antigua Alexander Robinson fue sancionado con dos partidos de suspensión y una multa de Q5 mil, al ser señalado de provocar al público y generar los incidentes que detonaron los disturbios.
La resolución se basa en múltiples artículos del Reglamento Disciplinario de la Liga Nacional y ya fue notificada oficialmente a las partes correspondientes para su cumplimiento.
Este lamentable episodio de violencia en el fútbol guatemalteco pone de manifiesto la urgente necesidad de reforzar los protocolos de seguridad y convivencia en los estadios. Las autoridades deportivas deben actuar con firmeza para sancionar y prevenir este tipo de incidentes, que empañan la imagen del deporte rey y ponen en riesgo la integridad de jugadores, árbitros y aficionados.
Es imperativo que los clubes, la Liga Nacional y la Federación Guatemalteca de Fútbol trabajen de manera coordinada para implementar medidas efectivas que garanticen el disfrute seguro y pacífico de los partidos por parte de todos los asistentes. Solo así podremos preservar la esencia del fútbol como un espacio de sana competencia y unión entre las aficiones.












