Luego de un 2025 marcado por la incertidumbre electoral, los analistas esperan que durante 2026 se normalicen las variables financieras, lo que podría dar un nuevo impulso al crédito en pesos. Sin embargo, advierten que será difícil que se viva un boom como el que se vio durante el primer año de gestión del ministro Javier Milei.
Con niveles récord de morosidad y tasas que aún no logran estabilizarse, los expertos coinciden en que este año será clave para poner orden en el mercado de crédito. Si bien algunas líneas como los préstamos hipotecarios y comerciales ya muestran señales de recuperación, los créditos personales y tarjetas de crédito siguen registrando un alto costo.
"Tienen que bajar la mora y las tasas, porque se redujeron las tasas en términos de política monetaria, las del Banco Central, pero el costo de los créditos personales o las tarjetas de crédito sigue altísimo", explicó Federico González Rouco, economista de Empiria. Y agregó: "Este año van a caer las tasas porque va a bajar la nominalidad. Pero veo más lento el traslado de ese recorte al costo de un préstamo personal o con tarjeta de crédito".
Por su parte, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señaló que si bien algunas líneas como los hipotecarios y los préstamos comerciales ya empiezan a dar señales de recuperación, todo lo relacionado con tarjetas de crédito y préstamos personales está "bastante ligado con el incremento de la mora" que se vio en el último semestre de 2025.
En ese sentido, González Rouco coincidió en que el crédito hipotecario tiene mucho potencial de crecimiento, pero consideró que es más difícil que despegue porque requiere fondeo de largo plazo. Por eso, proyectó que las líneas personales y las tarjetas pueden llegar a reaccionar más rápidamente.
De acuerdo a los últimos datos del Banco Central, los saldos impagos de créditos otorgados al sector privado llegaron a 4,5% y acumularon 10 meses en alza, mientras que en las líneas destinadas a familias el índice alcanzó el 7,8%.
"En 2025 tuvimos una primera mitad de año con muy buen crecimiento a un ritmo muy fuerte. A partir de julio o agosto hubo un frenazo importante del crédito, que vinculamos con la proximidad de las elecciones generales y a partir de ahí este algunas este líneas dejaron de crecer y otras directamente retrocedieron", sostuvo Barbero.
"El año pasado el crédito en general se fue frenando, sobre todo el tercer trimestre, que tuvo gran volatilidad de tasas. Y eso tuvo mucho costo: lo vimos en la inversión, en el crédito desembolsado, en la morosidad... Ese combo no ayuda", cerró González Rouco.











