El fenómeno del "ghosting", donde alguien simplemente desaparece de la vida de otra persona sin dar explicaciones, es cada vez más común en la era digital. Pero detrás de este comportamiento hay mecanismos psicológicos y neurológicos profundos que lo explican.
Según expertos, el ghosting no es tanto un acto de crueldad como una manifestación de los antiguos sistemas de autoprotección del cerebro. Cuando una situación genera ansiedad, conflicto o verg enza, la mente activa la respuesta de huida: ignorar, callar, desaparecer.
El cerebro interpreta el rechazo social y el estrés emocional a través de las mismas rutas que usa frente a amenazas físicas. Por eso, muchas personas recurren al ghosting casi sin pensarlo, como un reflejo automático impulsado por circuitos cerebrales ancestrales.
Este mecanismo de "explosión controlada" tiene una función adaptativa: permite al individuo evitar el dolor inmediato asociado a la confrontación. Sin embargo, el costo suele ser elevado. Las relaciones personales pueden debilitarse o romperse, y quien recurre al ghosting puede sentir culpa, remordimiento y mayor dificultad para enfrentar situaciones similares en el futuro.
Un estudio reveló que cerca del 20% de los adultos jóvenes ha experimentado ghosting en el último año, lo que confirma que se trata de un fenómeno frecuente y vinculado a efectos negativos en la salud mental.
Comprender que estas conductas son intentos de protección permite abordar el problema desde una perspectiva menos condenatoria. La clave está en la autocompasión y la conciencia de los propios mecanismos internos. Reconocer que el ghosting nace del miedo, no de la maldad, reduce la autocrítica y abre espacio a respuestas más constructivas.
Entre las estrategias recomendadas se encuentran la práctica de la comunicación asertiva, el desarrollo de habilidades para la gestión emocional y la búsqueda de apoyo psicológico cuando el patrón de ghosting se vuelve repetitivo o imposible de controlar. El desafío es aprender a tolerar la incomodidad de los conflictos sin recurrir al silencio como escudo.











