El exceso de velocidad en las carreteras chilenas no solo pone en riesgo la vida de conductores, pasajeros y peatones, sino que también conlleva severas consecuencias legales y económicas. Según datos de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONACET), este factor es responsable de 4 de cada 10 accidentes con al menos una víctima fatal en el país.
La Ley de Tránsito chilena establece multas que varían según el grado de infracción. Las infracciones leves, con un exceso de hasta 10 km/h sobre el límite, conllevan sanciones de entre 0,5 y 1 Unidad Tributaria Mensual (UTM), lo que equivale aproximadamente a entre $34.771 y $69.542.
Las infracciones graves, con un exceso de 11 a 20 km/h, son sancionadas con multas de 1 a 1,5 UTM ($69.542 a $104.313). Mientras que las infracciones gravísimas, con un exceso de entre 20 y 60 km/h, pueden ser castigadas con multas de 1,5 a 3 UTM ($104.313 a $208.626), además de la suspensión de la licencia de conducir entre 5 y 45 días.
Cuando la velocidad supera los 60 km/h sobre el límite legal, las consecuencias se endurecen aún más. En estos casos, los conductores pueden enfrentar penas de prisión, multas de 2 a 10 UTM y la suspensión de la licencia por un período de 6 meses a 2 años.
Además, los conductores reincidentes enfrentan sanciones aún más severas, como la pérdida de la licencia por hasta 5 años, e incluso su cancelación definitiva en caso de una tercera infracción. Si la infracción por exceso de velocidad provoca lesiones o muertes, se aplican penas privativas de libertad y multas adicionales.
El exceso de velocidad no solo conlleva sanciones económicas y legales, sino que también pone en riesgo la integridad física y emocional de quienes comparten la vía. Por ello, la prevención y el respeto por los límites de velocidad son clave para reducir accidentes y salvar vidas en Chile.











