La insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, de hacerse del control de Groenlandia está sometiendo a los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a una presión sin precedentes. La Casa Blanca ha dicho que Trump contempla varios escenarios, entre ellos una posible acción militar, aunque insistió en que la diplomacia es la "primera opción".
Para la OTAN, una operación contra Groenlandia, territorio danés y parte de la alianza, sería devastador. "La seguridad de la OTAN se basa en la defensa colectiva. La seguridad de un aliado es inseparable de la seguridad de todos. Esto se aplica a toda Europa, al Ártico y al Atlántico norte", dijeron a EFE fuentes aliadas tras ser preguntadas sobre cuál sería el papel de la Organización en caso de que Estados Unidos decidiera atacar el territorio.
La organización reconoció que el Ártico es una zona "de creciente importancia estratégica", y que, en este sentido, la OTAN "tiene un claro interés en mantener la seguridad y la estabilidad en la región". También aseveró que las decisiones de aumentar la inversión en defensa "ya están fortaleciendo la disuasión y la defensa de la OTAN, incluso en el Ártico".
En Francia, el canciller Jean-No l Barrot dijo que se prepara un plan para "tomar represalias, para responder" junto a sus socios europeos contra cualquier forma de "intimidación" por parte de Estados Unidos, en particular por su ambición de hacerse con Groenlandia. "Sea cual sea la forma y el origen de la intimidación", el Ministerio de Exteriores francés ha comenzado a trabajar "para prepararnos para tomar represalias, para responder, y no para responder solos".
La vía diplomática se intensificará la próxima semana en Washington con una reunión con la diplomacia danesa, confirmó en los pasillos del Capitolio el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien rechazó hacer más comentarios sobre la cuestión. El ministro danés de Exteriores, Lars L kke Rasmussen, había informado ayer que había solicitado una reunión con Rubio y que era necesario aclarar algunos "malentendidos", como que Dinamarca ha descuidado la defensa de la isla o que ésta se encuentra llena de barcos chinos.
Rasmussen resaltó ayer que Dinamarca no puede acceder a la petición estadounidense de darle Groenlandia, por lo que pidió "respeto" para lo que considera una "línea roja". La tensión entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se intensifica a medida que Trump insiste en su ambición de hacerse con el control de Groenlandia, un territorio estratégico en el Ártico.












