El libro "Great Power Diplomacy" del historiador y estratega estadounidense A. Wess Mitchell ofrece una perspectiva reveladora sobre la política internacional y la importancia de la ubicación geográfica de los países. Según el autor, ningún Estado puede escapar de las condiciones que impone su posición en el mapa, por lo que la diplomacia eficaz debe ir más allá de los acuerdos y buscar asegurar posiciones, ganar tiempo y proteger espacios vitales.
Esta visión resulta particularmente relevante para el caso de la República Dominicana, país insular ubicado en el centro del Caribe, una región clave para las rutas marítimas, el comercio y los intereses de las grandes potencias. Mitchell advierte que, para una isla, el mar no es una frontera, sino un espacio vital que requiere control y seguridad.
Desde esta perspectiva, la política exterior dominicana no puede desligarse de la capacidad real del Estado para respaldarla. La diplomacia pierde peso si no está acompañada por instituciones sólidas, puertos eficientes, vigilancia marítima y una Armada preparada no solo para tareas de seguridad interna, sino también para entender su papel estratégico en el entorno regional.
Otro punto clave del libro es la importancia de la memoria histórica. Mitchell señala que los errores estratégicos suelen repetirse cuando se subestima el pasado o se cree que las reglas han cambiado más de lo que realmente han cambiado. Para los países pequeños, este olvido reduce aún más su margen de maniobra.
La lección, según el autor, es clara: no se trata de comportarse como una potencia, sino de pensar con criterio estratégico. La estabilidad, el desarrollo y la soberanía de un país dependen, en buena medida, de entender dónde se está parado y qué intereses se mueven a su alrededor. Como recuerda Mitchell, los países que mejor atraviesan las tormentas de la historia son los que conocen su carta náutica y no confunden el rumbo con los buenos deseos.












