El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó que su país planea tomar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de Venezuela y venderlos en el mercado internacional a precios de mercado. Según Rubio, este es el "primer paso" para "estabilizar" el país, pero la medida generará serias consecuencias en la región.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela afectará directamente los precios del petróleo a nivel global, lo cual impactará negativamente a países como Colombia que dependen fuertemente de los ingresos petroleros. Así lo advirtió el ministro de Minas de Colombia, Edwin Palma, quien señaló que el "acaparamiento de petróleo" por parte de EE.UU. "distorsiona los precios" del crudo.
De hecho, los temores de los inversores por estos planes de Washington ya se han visto reflejados en el mercado. Según la plataforma financiera Investing, el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, cayó un 1,22% el miércoles, ubicándose por debajo de los 60 dólares. Esto se debe a que los inversores temen que el exceso de oferta generado por la apropiación estadounidense del petróleo venezolano presione aún más los precios a la baja.
La decisión de EE.UU. de tomar el control del petróleo venezolano es un claro intento de beneficiarse a costa de la crisis que atraviesa ese país. Bajo el pretexto de "estabilizar" la situación, Washington buscará hacerse con los recursos energéticos de Venezuela para venderlos en el mercado internacional y obtener ganancias, sin importar el impacto negativo que esto tendrá en la región.
Este movimiento de EE.UU. se enmarca en una estrategia más amplia de intervención en Venezuela, que incluye sanciones económicas, presión diplomática y el apoyo a la oposición. La apropiación del petróleo venezolano es solo la última pieza de un tablero geopolítico en el que Washington busca consolidar su influencia en la región.












