El resultado de la fallida Operación Resolución Absoluta parece haber envalentonado al presidente estadounidense Donald Trump, quien ahora amenaza con expandir el uso de la fuerza militar a otros países de América Latina e incluso más allá, según un editorial publicado este miércoles por el diario español El País.
La acción militar frustrada en Venezuela, que implicaba un ataque aéreo y terrestre sobre la capital Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, carecía de la autorización constitucional del Congreso de Estados Unidos y violaba la Carta de Naciones Unidas. Sin embargo, la Casa Blanca la ejecutó amparándose únicamente en una orden de detención emitida por un tribunal de Nueva York.
Lejos de aprender de este fracaso, Trump parece haberse maravillado ante el "efecto intimidatorio" de su "golpe de fuerza" en Venezuela. Ahora, su imaginación y la de sus colaboradores se ha proyectado sobre otros países, especialmente de América Latina, como Colombia, Cuba, Irán, México y Panamá. Incluso se menciona una amenaza sobre Groenlandia, lo que constituiría un acto de hostilidad contra Dinamarca, socio de la OTAN y miembro de la Unión Europea.
Según el editorial, las "bravatas" de Trump y las "cínicas argumentaciones" de su asesor Stephen Miller, defensor de las "leyes de hierro del mundo real", descalifican cualquier justificación jurídica o moral que se haya esgrimido para derrocar a Maduro. Para ellos, solo importan el poder y la fuerza, sin importar los límites legales o éticos.
Trump ha sido descrito por sus propios colaboradores como "impulsivo, agresivo y desinhibido", lo que en el plano internacional se traduce en "puro unilateralismo, uso de la fuerza e intimidación de los más débiles". Contrasta con la deferencia que muestra hacia líderes autoritarios como Vladimir Putin y Xi Jinping.
El editorial concluye que, si nadie responde contundentemente a las "baladronadas trumpistas", ideas que parecían "estúpidas" hace poco podrían convertirse en "amenazas existenciales y directas" para la Unión Europea y la Alianza Atlántica. Venezuela, advierte, es solo "un aviso al mundo" de lo que podría venir.












