La presión política de Washington sobre La Habana volvió a intensificarse esta semana, luego de que el senador republicano Rick Scott sugiriera públicamente que el Gobierno cubano enfrenta un escenario de colapso a corto plazo, en un contexto marcado por la ofensiva estadounidense contra el régimen de Venezuela.
Scott, un aliado cercano del expresidente Donald Trump y senador por Florida, pronosticó en una entrevista con NewsNation que el Gobierno cubano podría ser derrocado "este año" o "el próximo" como resultado de la presión de Washington, que, según él, deja a La Habana sin ingresos y sin su principal apoyo externo, Venezuela.
"Creo que probablemente ocurrirá este año, quizá el próximo. Va a ocurrir", dijo Scott, quien además sostuvo que la caída sería "el fin del régimen de Díaz-Canel" y "del régimen de Castro", al vincular el desenlace con el golpe financiero contra Venezuela y, en particular, con el control estadounidense sobre flujos energéticos y exportaciones petroleras relacionados con Caracas.
Las declaraciones de Scott se producen apenas tres días después de que el propio Trump afirmara ante la prensa que Cuba estaba "lista para caer", al referirse al impacto regional de la operación estadounidense en Caracas del 3 de enero pasado, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos. "Cuba parece estar a punto de caer. No sé cómo van a resistir, si van a resistir, pero Cuba ahora no tiene ingresos", dijo Trump.
El mandatario atribuyó ese escenario a la dependencia de La Habana del petróleo venezolano: "Obtenían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano. No están recibiendo nada", agregó.
En ese clima de tensión, el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, expresó preocupación por un posible ensanchamiento del conflicto. Tras una reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el "secretario de Guerra", Pete Hegseth, Schumer dijo que preguntó si la Administración estaba planificando operaciones en otros países, como Colombia y Cuba, y que le "decepcionó mucho" la respuesta que recibió.
Pese al discurso beligerante, Trump ha sugerido que, en el caso cubano, no haría falta una operación militar directa. En la misma comparecencia reseñada por ABC News, el presidente respondió que no veía necesaria una acción en Cuba, al asegurar que "parece que (el sistema) se está viniendo abajo", tras insistir en la pérdida de ingresos vinculados a Venezuela.












