El Servicio Sismológico Nacional (SSN) informó que un sismo de 4.2 grados de magnitud se registró este 7 de enero en el municipio de Ciudad Lázaro Cárdenas, ubicado en el estado de Michoacán.
Según los datos preliminares, el movimiento telúrico ocurrió a las 16:19 horas, a 115 kilómetros al suroeste de la ciudad, a una profundidad de 10 kilómetros. Las coordenadas exactas del epicentro son 17.081 grados de latitud y -102.791 grados de longitud.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños ocasionados por el sismo. Sin embargo, el SSN enfatiza que la información divulgada es preliminar y puede ser actualizada posteriormente.
Es importante señalar que los sismos no pueden ser predichos con exactitud, ya que no existe ninguna tecnología o método actual que permita saber cuándo ocurrirá un movimiento telúrico. México se encuentra en un contexto tectónico en el que se registran decenas de sismos a diario, la mayoría de baja magnitud y, por lo tanto, imperceptibles.
La intensidad de un sismo depende de diversos factores, como el tipo de suelo, la distancia al epicentro y la atenuación sísmica, es decir, cómo se disipa la energía del movimiento. Para estudiar estos fenómenos, México cuenta con dos sistemas fundamentales: el Servicio Sismológico Nacional y la Red Acelerográfica Nacional del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Cabe destacar que México se encuentra en constante riesgo de experimentar sismos de gran magnitud, como los ocurridos en 1985 y 2017, que provocaron graves daños y pérdidas de vidas. De hecho, el terremoto más fuerte registrado en la historia del país tuvo lugar el 28 de marzo de 1787 en Oaxaca, con una magnitud de 8.6 y un tsunami de 6 kilómetros tierra adentro.
Según un estudio del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires), grandes terremotos con magnitudes de 8.6 o mayores podrían ocurrir en las costas de México y Centroamérica en los próximos años, debido a la acumulación de energía en la Brecha de Guerrero.
Temblores como el de este sábado en Michoacán traen a la memoria de los mexicanos los peores recuerdos de los sismos de 1985 y 2017, que paralizaron a la Ciudad de México y dejaron un saldo devastador. Estos eventos sirven como un recordatorio de la importancia de estar preparados y mantener una constante vigilancia ante la amenaza sísmica que enfrenta el país.












