Aldrich Ames, el exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que vendió secretos de Estados Unidos a la Unión Soviética, falleció a los 84 años mientras cumplía condena en prisión, según informó el lunes la Oficina Federal de Prisiones.
Ames, antiguo oficial de casos de la CIA, murió bajo custodia en el Centro Médico Federal en Butner, Carolina del Norte, donde se encontraba encarcelado desde 1994 por traición y espionaje. La causa de su muerte no fue revelada.
El exespía fue considerado uno de los peores traidores en la historia de Estados Unidos. Durante nueve años, entre 1985 y 1994, Ames proporcionó a la Unión Soviética y, más tarde, a Rusia, información confidencial a cambio de millones de dólares. Su traición provocó la muerte de al menos 10 agentes estadounidenses que trabajaban para la CIA en la Unión Soviética.
Ames ingresó en la CIA en 1962 y rápidamente ascendió dentro de la agencia, llegando a ocupar puestos clave en la división de contraespionaje. Fue precisamente esta posición la que le permitió tener acceso a información clasificada de alto nivel, que posteriormente vendió a los soviéticos.
Su descubrimiento y captura en 1994 se consideró uno de los mayores golpes de la CIA en la lucha contra el espionaje. Ames fue sentenciado a cadena perpetua por traición y espionaje, y permaneció en prisión hasta su muerte.
El caso de Aldrich Ames sigue siendo uno de los más emblemáticos y dañinos actos de traición en la historia de los servicios de inteligencia estadounidenses. Su fallecimiento cierra un capítulo oscuro de la Guerra Fría, en el que un agente de la CIA traicionó a su país por dinero y ambición.










