Tras la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de Estados Unidos, el gobierno de Venezuela ha designado a un nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la noche del martes que el general en jefe Gustavo González López asumirá estos cargos en sustitución del mayor general Javier Marcano Tábata. Rodríguez expresó su reconocimiento a Marcano Tábata por su "entrega y lealtad" durante el ejercicio de sus funciones y destacó su compromiso con la seguridad de la nación y la estabilidad institucional.
Al mismo tiempo, Rodríguez auguró el "mayor de los éxitos" a González López en el desempeño de sus nuevas responsabilidades, ratificando su confianza en su "trayectoria profesional y vocación de servicio, enmarcadas en la fusión popular-militar-policial y la doctrina bolivariana de defensa integral".
Según el comunicado oficial, estas designaciones se inscriben en la dinámica de fortalecimiento y continuidad institucional impulsada por el Ejecutivo, con el objetivo de "garantizar la paz, la seguridad del pueblo y la plena vigencia de la Constitución de Venezuela".
González López es un militar con una extensa trayectoria en cargos clave desde 2006, incluyendo puestos en el Metro de Caracas y de Los Teques, así como el mando de la 5 División de Infantería de Selva del Ejército. Además, ha ocupado roles de dirección en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en dos períodos (2014 2018 y 2019 2024) y también se desempeñó como ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz entre 2015 y 2016.
Tras dejar temporalmente roles de inteligencia, González López ocupó funciones de gerencia en Petróleos de Venezuela (Pdvsa) a finales de 2024 y a lo largo de 2025 antes de regresar a la esfera castrense en enero de 2026.
La designación de González López se produce en un escenario político, institucional y militar de máxima tensión, tras la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela el pasado 5 de enero, apenas dos días después de la captura de Maduro y Flores durante la operación militar ejecutada por Estados Unidos en Caracas y otros estados del país.
Rodríguez asumió el cargo por convocatoria del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en un acto encabezado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en el que prometió no descansar "ni un minuto para garantizar la paz" ante lo que calificó como "horas terribles de amenazas contra la estabilidad".
El ataque ejecutado el 3 de enero dejó al menos 32 ciudadanos cubanos fallecidos, quienes, según el Gobierno, "participaban en misiones de cooperación y defensa institucional" en el marco de acuerdos bilaterales entre Caracas y La Habana.
El Ejecutivo ha denunciado que la operación estadounidense constituye una "agresión armada ilegítima y una grave violación del derecho internacional", al tiempo que "responsabiliza" directamente a Washington por las muertes registradas.












