El Partido por la Democracia (PPD) en Chile ha definido una estrategia de cuatro ejes para enfrentar el gobierno del presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá el cargo en marzo de 2022.
Según el secretario general del PPD, José Toro Kemp, la oposición del partido no será "testimonial" sino que buscará acuerdos transversales y diálogo, actuando como "un factor de equilibrio" que obligue al Ejecutivo a "abandonar sus posturas más extremas".
El PPD plantea cuatro líneas de acción paralelas:
1. Buscar acuerdos transversales en temas que afecten el bienestar de las familias chilenas, actuando como un "factor de equilibrio" que modere el programa de la derecha.
2. Diferenciar el "obstruccionismo" de la "oposición firme", estando dispuestos a concurrir con sus votos en iniciativas que beneficien a la ciudadanía, siempre que no vulneren derechos fundamentales.
3. Ser una "barrera de contención" para evitar retrocesos y vulneración de derechos, utilizando herramientas constitucionales para frenar intentos de desmantelar la institucionalidad ambiental, de igualdad de género o derechos sociales.
4. Repensar la propuesta política del PPD para las próximas décadas y conformar una alianza de centroizquierda que vuelva a ser el eje de la representación de ese sector.
Toro Kemp señala que el PPD debe ser el "ancla de sensatez" en el Congreso, manteniendo una coordinación estratégica con fuerzas de izquierda como el Frente Amplio y el PC, pero también hablando a ese "centro político que se siente huérfano y teme a la polarización".
El desafío, según el secretario general, es reorganizar las fuerzas progresistas, cuidar la democracia y asegurar que el gobierno de Kast sea solo "un paréntesis" que obligue al progresismo a ser "mejores, más unidos y más cercanos a la realidad de los chilenos".










